Browse All (3169 items total)

Loreto Martínez Villegas

Description:

Síntesis Biográfica del Entrevistado: Loreto Martínez nació el 7 de julio de 1932 en Cuencamé, Durango, México; era el quinto de nueve hermanos; empezó a trabajar en el campo a la edad de trece años para ayudar a su padre. A lo largo de su adolescencia trabajó en la construcción y en la pisca de algodón. En 1947 viajó a la frontera entre México y Estados Unidos en Tamaulipas, México y lo contrataron como trabajador indocumentado en Brownsville, Texas; en 1954 se enlistó en el Programa Bracero y como tal trabajó en California, Indiana, Oklahoma y Texas en la recolección de repollos, zanahorias, pimientos verdes, lechuga y betabel. Además, taló árboles para Navidad, cosechó melones, sandías y algodón; realizó estas actividades hasta 1964.

Resumen de la Entrevista: El Sr. Martínez recuerda su primer trabajo limpiando la maleza de un estanque por $0.25 centavos y su trabajo en Brownsville, Texas. Se acuerda de cuando escuchó acerca del Programa Bracero en la radio en el año 1947; en 1954 se enlistó en el programa y desde entonces trabajó en California, Indiana, Oklahoma y Texas. Describe el proceso de reclutamiento en los centros de contratación de Monterrey, Nuevo León, México y Chihuahua, Chihuahua, México. Habla además sobre los exámenes médicos que debió pasar en Río Vista, un centro de procesamiento en Socorro, Texas. Se acuerda de las actividades diarias en los ranchos, de los distintos salarios que recibió y de cómo se llevaba a cabo el trabajo; detalla asimismo la duración de los contratos, el trato que recibía por parte de los capataces y la ayuda que recibían de los intérpretes; describe qué clase de viviendas tenían, la comida que preparaban y cómo les pagaban. Relata finalmente los beneficios que implicaba ser bracero y por qué se siente orgulloso de su experiencia.

José Isidro Vidaña Canales

Description:

Síntesis Biográfica del Entrevistado: José Vidaña nació el 15 de febrero de 1923 en Cuencamé, Durango, México; es único hijo; su padre falleció cuando el tenía dos años; trabajó en agricultura desde los ocho años hasta los veinte. En 1942 se enlistó en el Programa Bracero, como tal, trabajó en Arkansas, California, Michigan, Texas y Washington; cosechó manzanas, algodón, uvas, peras, chícharos, pepinos, papas, ciruelas, fresas y betabel; realizó estas tareas hasta 1960.

Resumen de la Entrevista: El Sr. Vidaña creció con su madre luego de que muriera su padre, un general de la Revolución Mexicana; recuerda la Guerra de los Cristeros y explica las causas del conflicto. Trabajó como bracero entre 1942 y 1960 en Arkansas, California, Michigan, Texas y Washington; describe el proceso de reclutamiento y el centro de contratación en Durango, Durango, México. Cuenta además sobre los exámenes médicos por los que debió pasar, sobre un viaje que hizo hasta la frontera y sobre el tiempo que pasó en Río Vista, un centro de procesamiento en Socorro, Texas; recuerda su arribo a un campamento militar en el estado de Washington, sus actividades diarias en una fábrica de conservas de chícharos y su trabajo en el campo. También describe la clase de vestimenta que usaban, las viviendas y la comida que preparaban; se refiere al miedo que tenían los braceros acerca de la Segunda Guerra Mundial. Habla además sobre el buen trato que recibían de los estadounidenses durante las salidas del fin de semana, sobre la relación entre los braceros y los trabajadores japoneses, así como sobre las visitas a los campos que recibían de los representantes del consulado mexicano; cuenta también cómo extrañaba su país, los beneficios de haber sido bracero, sobre su decisión de quedarse en México y las memorias positivas que le quedaron del programa.

José Isabel Domínguez Hernández

Biographical Synopsis of Interviewee: José Domínguez was born on July 8, 1926, in Vicente Guerrero, Durango, México; he was the eldest of two brothers; when he was eight years old, he began helping his father by sowing beans, corn, and squash; the extreme economic hardships his family faced convinced him to join the bracero program in 1952; as a bracero, he worked in California, Colorado, Michigan, and Texas, picking apples, cucumbers, grapes, oranges, and sugar beets; he continued working with the program until 1957.


Summary of Interview: Mr. Domínguez briefly relates what his family and childhood were like; the extreme economic hardships his family faced convinced him to join the bracero program in 1952; as a bracero, he worked in California, Colorado, Michigan, and Texas, picking apples, cucumbers, grapes, oranges, and sugar beets; he describes the hiring process he went through at the contracting centers in Chihuahua, Chihuahua, and Irapuato, Guanajuato, México, as well as the long waiting periods and the disinfecting procedures; some of the braceros at these centers preferred working only in certain states; he details what life was like on the farms including the various kinds of work performed, wages, contract amendments and extensions, housing, food, weekend activities and hobbies, and how some braceros were able to send money home to México; in addition, he also recalls that representatives from the Mexican consulate would often visit; he concludes by describing what the benefits of having worked as a bracero were, and how he has fond memories of the program.

José Ignacio Astorga Corral

Nombre del entrevistado: José Ignacio Astorga Corral
Facha de la entrevista: 17 de marzo de 2003
Nombre del entrevistador: Laureano Martínez

Esta es una entrevista con el señor José Ignacio Astorga Corral, en la ciudad de Durango, Durango, el día 17 de marzo de 2003. Conducida por Laureano Martínez para el Projecto Bracero del Instituto de Historia Oral de la Universidad de Texas en El Paso.

LM: Buenos días don José.

JA: Buenos días.

LM: ¿Cómo está?

JA: Pos bien, y, ¿ustedes cómo están?

LM: Muy bien, gracias a Dios.

JA: Con su trabajo, ¿cómo andan?

LM: Pos bien, aquí.

JA: Pos nosostros aquí andamos echándole ganas a ver qué es lo que nos dicen ustedes.

LM: Muy bien, don José, me gustaría comenzar esta entrevista preguntándole, ¿dónde y cuándo nació usted?

JA: Agárrate, yo nací en Palomas Canelas, Durango.

LM: ¿En qué año?

JA: El año [19]33, el 31 de julio a las seis de la tarde.

LM: ¿Cómo se llamó su papá?

JA: Francisco Astorga Chávez.

LM: Y, ¿su mamá?

JA: Pastora Corral González.

LM: ¿Cuántos hermanos tuvo, don José?

JA: Mire, tuve muchos, ahí le va, pero de mi mamá juimos ocho.

LM: ¿Se acuerda de los nombres de sus hermanos?

JA: Sí, el primero fue yo, José Ignacio y luego sigue Rosalba Astorga Corral, Carolina Astorga Corral, Austriberto Astorga Corral, Ricardo Astorga Corral, Jesús Astorga Corral, Aureleano Astorga Corral, el socoyote Fidel Astorga Corral, los ocho.

LM: ¿Usted era el mayor de ellos?

JA: Así es, el primero.

LM: ¿A qué se dedicaba su papá, don José?

JA: Agricultor, ganadero y campesino. Hay que hablar la cosa como es, él era agricultor, ganadero y campesino.

LM: ¿Qué sembraban, don José?

JA: Maíz, papa y frijol, era lo que se levantaba en esa sierra de Durango, es en la Madre Sierra de Durango donde está ese rancho.

LM: Maíz, papa y frijol. Y, ¿tenían ganado?, ¿tenían vaquitas?

JA: Ey, vaquitas, bestias.

LM: Y, ¿tuvo usted oportunidad de ir a la escuela?

JA: No, estábamos en un rancho incomunicado de maestros, de todo, ya cuando quisimos salir a estudiar, pos casi nos quedamos analfabetas, porque no pudimos pues. Los recursos de nosotros eran muy bajos pa salir a estudiar a los pueblos, bajar a Tepehuanes, a Santiago, a Canela.

LM: Que era lo más…

JA: Lo más acertado pa estar.

LM: ¿Qué tan lejos estaba Tepehuanes?

JA: En el Valle de Topia tuvimos un mes en la escuela, ¡un mes!, fíjese. En un mes, de clases que tuve yo, aprendí a poner mi nombre, a hacer cuentas y eso, hasta ahí llegamos.

LM: ¿Aprendió usted a leer y a escribir?

JA: No, muy mal, no, hay que ponerle como es.

LM: ¿Qué tan lejos estaba usted de Tepehuanes?

JA: Mire a caballo eran, el pueblo más cerca era el del Valle de Topia, eran, por decir así, salía uno en la mañana, a las dos, doce horas a caballo. A caballo es en remudas pues, usted sabe.

LM: ¿Por la sierra?

JA: Por la sierra, por lo bruto de la sierra.

LM: ¿Le ayudaba usted a su papá, don José?

JA: ¿Eh?

LM: ¿Le ayudaba usted a su papá?

JA: Ey, ey, yo de la edad de siete años fui agricultor también, ganadero y campesino, ¡de la edad de siete años, ponga cuidado! Atrás sembrando y viendo ganado, viendo bestias y viendo todo, un chavalito flaquito. Bueno, de ahí de ese rancho, seguí yo en Las Joyas, era vecino el rancho ahí, pero ese es la, ¿cómo se dice?, ¿matriz o motriz?, de onde yo me crié, Paloma, Canelas, Durango. Entonces, ya cuando llegamos a la edad, fíjese, de diecisiete años, cuando tenía yo diecisiete años me, me jui al pueblo de Canelas con el Presidente Municipal Alberto Monárrez. No me acuerdo del otro apellido, creo, Alberto Monárrez. Y nos prestó la cartilla para ser contratados en Hermosillo, Sonora.

LM: En Hermosillo, a ver, espéreme tantito, vamos a regresarnos un poquito, cuénteme un poquito cómo es ese lugar donde usted nació.

JA: Es un rancho, y rancho, rancho y el, se llama Palomas y el río de Palomas va y cae pal lado de Culiacán, pal lado de Sinaloa.

LM: ¿Hay un río por ahí?

JA: Hay un río. Y Palomas es un palomar que está hasta la fecha, todavía está una sierra, un cerro como palomar con cuevita, muy, muy bonito.

LM: Muy bonito. ¿En el mero corazón de la sierra?

JA: Así es, entonces…

LM: Cuénteme cómo era su papá.

JA: Mi papá era un hombre moreno, altote, de muy buena estatura y…

LM: Y de carácter, ¿cómo era?

JA: Era muy buena persona, mi papá, no porque haiga sido él, él nunca pelió, nunca fue de pleito. Era músico de acordeón, tocaba el acoredeón él, enamorado como pocos.

LM: Ah, ¿sí?

JA: Ey, ¡semos cuarenta y tres hijos de ese señor en siete mujeres!

LM: Cuarenta y tres.

JA: Quedamos vivos ya pocones pero todavía, cuarenta y tres, medios hermanos. Los míos son ocho.

LM: Vamos a hacer una pequeña pausa.

(entrevista interrumpida)

LM: Continuamos con la entrevista con el señor José Ignacio Astorga. Así que tuvo cuarenta y tres, fueron cuarenta y tres.

JA: En siete mujeres.

LM: ¿En el mismo pueblo?

JA: No, no, no, no, (risas) no, estaba pesado, mire, a vieja que le ponía… Y él, no era muy bien parecido, pero siempre estaba bien parecido, vieja que le ponía el ojo se le salía a madre. Cuando yo ya crecí, le dije un día a mi papá: “Oiga, papá, yo ya estoy de unos quince años arriba y de hay para arriba pues ya le pongo cuidado a las mujeres también”. Entonces dice mi papá: “¿Por qué me haces esa pregunta? Me estás faltando al respeto”. “No, no es que le falte al respeto, es que usté en toda esta región ya no dejó ninguna mujer pa comadre de pila, ¿qué le pasa?”.

LM: Pos sí.

JA: Pos sí, ya siete mujeres en esa región, está pesao.

LM: Y no era muy fácil hablarle así al padre.

JA: No, no y, yo no sé qué tenía este hombre. Un día le dije a mi mamá: “Oiga, mamá, ¿pos qué le dio a usted casarse con mi papá?”. Me dice: “Mira, tu papá era un hombre que le hablaba uno las cosas, bueno, no sé explicarte cómo”.

LM: Oiga, don José, ¿se acuerda de cuál fue su primer trabajo de paga que se haya ganado un que otro peso?

LM: Ahí le va, yo el primer trabajo de paga que recebí [recibí] fue sembrador, con un agricultor, sembrando maíz.

LM: ¿En dónde?

JA: En el rancho de Palomas, ahí mismo.

LM: ¿Cuántos años tenía, don José?

JA: ¿Yo? Siete años, andaba en los siete años. Entonces, me pagan $0.50 centavos, ¡a la semana, compa! No vaya a creer que diario. ¿Cuánto estaba ganando?, nada.

LM: Nada.

JA: Pero en la semana, $0.50 centavos, en la otra semana otros $0.50, ya hacía $1 peso, se lo daba a mi mamá y a veces dejaba pa traer ruidito, yo. Pero eran pesos, de estos mire.

LM: De oro. ¿De qué eran? A ver.

JA: A ver si lo traigo, debo de traer.

2do: ¿Lo podría interrumpir un segundito?

LM: Vamos a hacer una pausa.

(entrevista interrumpida)

LM: Continuamos con la entrevista. Me decía que le pagaban $0.50 centavos por semana.

JA: Así es.

LM: Y, ¿rendía de algo ese dinero?

JA: Pos fíjese que en dos semanas sacaba los $2 pesos, $2 pesos, pero con el que trabajaba yo, me ayudaba con la comida pa la casa. Pos sí, éramos tres de familia. Entonces él cooperaba comida pa mi mamá y nosotros. Habíamos nomás las dos mujeres y yo de hombre y él cooperaba, después de que me pagaba los $0.50 por semana. Era un agricultor muy bueno, él me daba en la tarde pa que llevara frijol, llevara papas o maíz, no teníamos, lo que no teníamos me daba él.

LM: ¿Cómo se vivía en esos años?

JA: Pos una, una cosa, cómo le quisiera decir, una cosa muy, pos muy apenas, muy apenas porque no había intervención de dinero, no había nada. Así es de que el rancho, todo lo que teníamos bueno, era los que teníamos ganado, pos ordeñábamos vacas para hacer quesos, bestias para movernos. Matábamos una que otra res en el mes de diciembre que estaban gordas, que estaban buenas, ey.

LM: Y, ¿secaban la carne?

JA: Así se secaba y de ahí comía uno caldos y carne seca y mataba…Eso sí, engordábamos muchos puercos.

LM: ¿Cómo fue su infancia, don José?

JA: Pos una, una cosa dura, dura pa que mejor me entienda, una cosa, no, sobre la agua no, limitado de todo, más bien de dinero, ropa… Ropa, yo me acuerdo que comprábamos metros de mezclilla, metros de, así de orlanda pa hacer camisitas, de manta trigueña.

LM: Y, ¿su mamá les hacía la ropa?

JA: Ey, mi mamá, las muchachitas vestidas, cortecitos de batista le decían, también, las dos hermanitas, pos sí. Y ahí hubo ocho, ocho de familia.

LM: ¿Cómo era su mamá, don José?

JA: Chaparrita, blanca con los ojos de color, por eso mi familia ahora, mi familia están saliendo güeros, les digo: “Bueno, y, ¿por qué?”. Mi mamá se terminó ora el día 5 de este mes, hizo un año que se murió ahí en mi casa, aquí en la José Revueltas. Y la llevé a enterrar a [Los] Mochis, Sinaloa.

LM: ¿Ella era de Los Mochis?

JA: Allá están mis hermanos, dos de ellos y quiso que allá la enterráramos,bueno pues alla la llevé.

LM: Cuénteme, cuando fue creciendo, ya de quince, diesiséis años, en qué trabajaba, don José.

JA: Entonces trabajábamos en la carretera que se metío a [Valle] Topia. Empezábamos a trabajar ya a ganar $8 pesos, a peso la hora, los de raya, pero nosotros trabajábamos de contrato tres chavos del mismo… Nos sacaban, nos pagaban a $8 pesos el metro y nosostros ahí nos atorábamos, a trabajar como, como negros y ganábamos feria.

LM: Ganaban, ya rendía.

JA: Ey, tonces ya estábamos alivianaos. Y ya así mi trabajo fue campesino, mi trabajo de a tiro, después de la agricultura, del beneficio de la agricultura ya, ya trabajábamos de raya con los contratistas y pos ya. Ya fue otro el ambiente de nosotros.
LM: ¿A qué edad se casó usted, don José?

JA: De veintidós años.

LM: De veintidós, ahorita vamos a esa parte. Ahora sí, cuénteme cuando se fue a la presidencia municipal para enlistarse como bracero.

JA: Nos juimos cuatro, y a los cuatro nos prestaron las cartillas y salvoconducto, éramos los cuatro del mismo año, unos mayores, unos del mismo año, otros de once meses.

LM: ¿Usted tenía diesisiete años?

JA: Diesisiete años, íbamos dos de diesisiete y dos de dieciocho, pero les prestaron la cartilla porque pos nos urgía ir a trabajar en Estados Unidos, porque pos oíamos que dólares.

LM: Pos sí. ¿Qué les pedían para enlistarse?

JA: La cartilla, la cartilla o salvo conducto de la presidencia, donde no teníamos antecedentes penales, sí. Pero la cartilla era uno de los papeles en muy buen reglamento, en muy buen reglamento, la cartilla. Porque la cartilla quiere decir que uno es ciudadano mexicano.

LM: Exactamente.

JA: Así es.

LM: ¿Acta de nacimiento?

JA: Ey, también, pero casi nomás la cartilla de, salvoconducto, bueno, llevábamos la acta de nacimiento, pero…

LM: ¿Quién se las dio?

JA: El presidente municipal, nos las prestó para que cumpliéramos el servicio cuando viniéramos de Estados Unidos, como así lo hicimos el [19]56.

LM: ¿Qué año fue ese?, ¿se acuerda?

JA: En 1955.

LM: Y luego de ahí, ¿a dónde los mandaban, o qué?, ¿cómo era?

JA: A ver, nos fuimos por la quebrada de Canelas para abajo, salimos a Tamazula y de ahí agarramos el tranvía a Culiacán. Y de Culiacán nos fuimos a Hermosillo, porque ya en Empalme ya no estaban.

LM: Cuando iba por la sierra, ¿a caballo?

JA: A pie.

LM: A pie.

JA: Por la quebrada, allá por la costa, por la costa.

LM: ¿Cuánto hacían?

JA: Salimos del pueblo de Canelas a las seis de la mañana y llegamos a las doce de la noche, a pie al agua caliente, ahí en la guardarraya de Sinaloa y Durango.

LM: ¿Cuántos iban?

JA: Cuatro, nomás y eso en el Valle Imperial, ahí nos desbarataron a uno pa un lado y otro pa otro.

LM: Y, ¿qué llevaban de comer?

JA: Pos a tortillas, ahí llegábamos a los ranchitos.

2do: ¿Sí me permiten pasar para allá? No, ahí está bien, ahí están bien.

LM: Cuatro.

JA: Sí, cuatro.

LM: Siéntese don José, siéntese, ahí está ya.

JA: Cuatro, cuatro compas.

LM: ¿Se acuerda qué llevaba de ropa?

JA: Sí, un pantalón de mezclilla y una camisa de dril, (risas) pos sí me acuerdo de las hazañas, qué no ve que pos uno anda en eso, pues.

LM: Y era…

JA: Ni más cobija, ni más nada, un cambiecito llevábamos puesto, ya pa cuando nos contratábamos ya casi se estaban pudriendo de mugre.

LM: ¿Llevaban comidita, lonches?

JA: Lonche y luego llevábamos, el costo fueron $50 pesos de Tamazula, sí, fueron $50 pesos.

LM: ¿De ahí en Tamazula?

JA: Sí, de Tamazula a Empalme. No y nos regresamos, porque no había nada en Empalme, a Hermosillo nos regresamos.

LM: Y, ¿ahí se fueron en tren?

JA: Ey, no, en Hermosillo nos echaron en camiones, en autobuses.

LM: Pero, ¿para llegar a Hermosillo?

JA: Ah, íbamos en, en, ya íbamos en camión, en autobús.

LM: ¿Cómo era ese viaje?, ¿ya había carretera?

JA: No, no, no, ahí todo eso ya había carretera, menos pavimento de Tamazula a Culiacán, no había pavimento, terracería. Y no, muy bien, fíjese que, me pongo yo a pensar que yo he tenido muy buena entendimiento en los pensamientos de, de, ¿cómo le quiero decir?, de saber ónde ando, cómo ando y todo. Y en 1955 jue cuando me contraté la primera vez.

LM: La primera vez.

JA: A Estados Unidos.

LM: Oiga, entonces llegaron a Empalme y no había nada en Empalme.

JA: Nada, nos regresamos a Hermosillo y ahí estaban las contrataciones.

LM: ¿A qué horas llegaron a Hermosillo?

JA: Ya llegamos en la tarde.

LM: Y, ¿cómo era ese lugar donde estaban contratando?, ¿se acuerda?

JA: Pues era un, fuera del pueblo, un [El] Trocadero, les dicen a esos, Trocadero donde se va a contratar uno ahí.

LM: ¿Había mucha gente?

JA: Sí, había del sur, estaba lleno, nomás de Durango habíamos arriba de unos, ¿qué?, arriba de unos cinco mil.

LM: ¿Nomás de Durango?

JA: Ey.

LM: ¿Cuánta gente habría ahí?

JA: Habríamos unos de veinticinco a treinta mil gentes, era lo menos.

LM: Y, ¿cómo era ahí?, ¿qué había que hacer o qué?

JA: No, nada, estar escuchando a ver, metimos la lista, los que íbamos de Canelas, metimos la lista y esperar a escuchar nuestros nombres.

LM: ¿Cuántos días duraron ahí?

JA: Nosotros duramos quince días.

LM: ¡Quince días!

JA: Ey, para contratarnos.

LM: Y, ¿dónde se quedaban?

JA: En el pleno mon[te], en el pleno piso, ahí en un petate, ni más cobijas, ni más nada, ahí como los animales donde hay, como hay afuera en la calle, cantidad de gente así. No había, los hoteles, ¿usted cree que toda esa gente mugrosa nos iban a admitir en los hoteles? ¡Nombre!

LM: ¿No había ni dónde bañarse?

JA: Nada, nada, no y luego, temprano se cerraban las contrataciones, pero yo al último me puse listo y vi que estaba un amigo echándose algo en las bolsas, es que era ese amigo, llegaba yo con mis papeles, ahí le atacaba un billetito de a $5 pesos. Y luego, lo sacaba muy bien: “Pásale pa allá”. Pues ese agarró la pura feria, luego descubrí yo a los demás compañeros: “Háganle así”. “¿A poco ya?”. “A mí ya me dieron el pase, pos seguro”.

LM: Sí, no, ¡pos yo creo que todavía estaría ahí esperando!

JA: ¡No, pos sí! (risas) Y empezamos a chorrear por ese punto. Oiga, pos si muchas veces, está como aquí, aquí le voy a platicar, ahí estaba la cola hasta la vuelta. Me vine yo, me vine y llegué a la puerta y dije: “Haga cola”. “Preste el número”. Me dieron el número y me jui a hacer cola, buscando los demás a ver qué número traigan, ahí me acomodo ahí, y los demás allá pa allá. (risas)

LM: Oiga, don José, así que en cuanto se dio cuenta…

JA: Ey, es que mire, hay unas cosas, no todas, pero sí hay unas cosas verídicas y las estamos mirando cada día más y más. Hay que hablarle a las personas, yo le hablo a usted sinceramente, le digo: “Oiga, ¿de qué se trata?”. “¿Se trata de esto o de qué se trata? Quiero que me informe usted, por eso le estoy hablando en español el cien por ciento”.

LM: Claro.

JA: Usted si no es egoísta o usted me hace una pre[gunta], así hágale en esta forma o claro. Como le dije a la muchachita: “Necesitamos saber qué es lo que vamos a hacer con usted”. Porque si usted no nos dice yo necesito su voto de ustedes, para lo que… o no va a haber nada o, ¿qué?

LM: Así es. Oiga, bueno y luego ya lo nombraron. Y, ¿qué pasó?

JA: Pa allá nos nombraron, otro día, a los quince días de estar ahí nos nombraron y ya nos fuimos. Nos dijeron a dónde y ya todos formados juntos. Y yo muy carajo oiga, un plebe muy, muy aventao, luego yo mismo les dije: “Hum”. Que fuéramos más, y la raza me hacía caso.

LM: Pos ya.

JA: Llegamos a una parte y ahí nos, ya el, un dirigente, como ahora usted que se da de dirigente aquí: “Se forman todos”. Ya llegaban los autobuses y vamos pa arriba. “Y vámonos a El Paso”.

LM: Y, ¿cómo eran esos?

JA: Luego llegábamos a Mexicali, al Valle Imperial.

LM: Y, ¿cómo eran esos autobuses?

JA: Pos ahí andaban hasta, hasta azules con blanco, pos andaban de varios colores.

LM: ¿Tenían asientos?

JA: Eh, muy buena, buen servicio, de ahí nos dio hasta, ¿cómo le quiero decir?, mugrosos nosotros pos nos dio hasta, hasta chiva en lo limpio. Nomás que tenían un trapo en el asiento y otro en el respaldo pa quitalo pa lavalo, pos allá ellos.

LM: Oiga, don José…

JA: No, pos sí está pesada la cosa compa.

LM: Sí. ¿No les hicieron exámenes médicos ahí?

JA: Ahí no, pero allá donde nos iban a contratar sí.

LM: A ver, ¿cómo fue el viaje de ahí de Empalme hasta la frontera?, de Hermosillo, de donde se contrató.

JA: De Hermosillo.

LM: Sí.

JA: A la frontera sin tomar agua y sin comer. Si llevábamos algun lonchecito, eso íbamos comiendo, si llevábamos una agua o algo, antes no había el agua esa de botella, que ora, pos ora le tira unos tres gritos al diablo. Compra uno su botella de agua y, sí, eso es duro.

LM: ¿No les dieron nada de comer?

JA: Duro, nada, nos dieron de comer allá onde ya nos metieron.

LM: ¿Cuánto duró el viaje de ahí de Hermosillo a la frontera?

JA: No, rápido nos pusieron allá. Salimos en la tarde y pa otro día en la mañana ya estábamos, casi dormidos toda la noche.

LM: ¿Dónde cruzó la frontera usted?

JA: En Mexicali, en Mexicali ahí, la primerita vez que fui contratado yo.

LM: Cuénteme, ¿qué hicieron cuando cruzaron al frontera, a dónde los llevaron?

JA: Allí al Valle Imperial, ahí estaban las oficinas de contratación. Ahí llegaban los rancheros: “Necesito cuarenta hombres, necesito cincuenta, necesito…

LM: ¿Ahí fue donde les hicieron los exámenes?

JA: Así es, ahí pasamos por los médicos, todo, todo, nos inyectaron, alguno que llevaba gripa o alguna cosa: “Vámonos”. Y luego nos polvearon pal asunto de la laica. ¿Usted sabe qué es laica?, el piojo.

LM: El piojo, a ver, y cuénteme, ¿cómo fue eso?, ¿los formaron?

JA: Una mandera, un negro, ahí iba pasando uno y: “Abrele a tu maletín”. “¿Cuál?”. Pos si no llevábamos, nosotros no llevábamos nada, los demás sí. “Pos on [es]tá”, decía el negro que ónde estaba el maletín. “No hay”. Vámonos, nomás los dientes nos blanqueaban. Ya, ya pasamos a una oficina, ya allí a comer, compa, ahí había comida buena.

LM: Ahí había comida buena.

JA: Ey.

LM: ¿Los inyectaron?

JA: Ey, de ahí pa delante, sí los que: “¿Cómo te sientes?, ¿enfermo?”. “Pos sí, medio”. “Ándale”. ¡Pum! Y vámonos.

LM: ¿Los exámenes se los hacían con ropa o sin ropa?

JA: Eh, con la camisa en la mano, así de aquí pa arriba desvestidos. Oiga, muy bien, muy bien.

LM: ¿Le sacaron sangre?

JA: Ey, sí, sí.

LM: ¿Radiografías?

JA: No, nos arrimaban a una pared ahí, ¡palo! Y rápido, vámonos y vámonos. Claro que era la primera vez que me contrataban yo, tenía que ir pos poniéndose uno a la chiva, ¿ónde, cómo y cuándo? De ahí pa delante, lo que sea nos trataron muy bien, llegó una chaparrita japonesa. Y contrató setecientos cincuenta hombres pal campo o pa un campo que estaba en Watsonville, California. Ahí me tocó a mí.

LM: ¿Ahí le tocó?

JA: De los cuatro, a mí, otro le tocó a Santa Cruz, otro a Santa… Bueno, a los demás a otro lugar. Pero a mí me tocó en Watsonville, California, con los, en los setecientos cincuenta hombres.

LM: Y, ¿en qué trabajó?

JA: En la fresa.

LM: En la fresa.

JA: Piscando fresa.

LM: ¿Cómo es ese…?

JA: Noventa días.

LM: ¿Le dieron un contrato por noventa días?

JA: Ey, por noventa días, que hasta la presente yo tengo mi tarjeta que jue la que traje. Y les puse aquí en una hoja, las copias, les puse un seguro, pero el seguro ese me lo prestó un muchacho pa que trabajara con él, pero eso no, no es válido ese seguro. Pero la tarjeta es válida porque está puesta la fotografía, [es]tá retratada la fotografía en el papel, no es que se la ponga uno, no, esa sí está bien. Y esa fue la que les presenté aquí, porque la otra la, la que me gané yo, fue esa, la primera.

LM: Sí.

JA: Y la última estuve contratado. [Es]tuve por Texas, toditito Arkensó [Arkansas], toditito eso estuve contratado. Pero la última contratación cuando se cerraron las contrataciones, estaba yo en Michigan y de ahí me traje la, la esta, una tarjetita con la foto, la mica, que le dicen.

LM: La mica.

JA: Entonces, esa mica, pos esa la mandé de Vicente Guerrero pa Estados Unidos y fue por eso, llegué en la lista ahí, si no, había llegado mangas.

LM: Pos sí. Oiga, don José, a ver, cuénteme, ¿cómo era el trabajo de la fresa?

JA: En cuclillas y incao, o agachao, bien empinao, pos está la matita así mira, boscosa. Lo que no me gustaba es que aquí empezábamos hoy en la mañana y sacábamos el cuadro hasta allá y otro día en la mañana volvíamos aquí mismo, todos los días en la mañana ahí mismo, terminábamos esa file [field] y nos cambiábamos a otro. Bueno, entre más calentábamos la mata, más fresas daba.

LM: Grande la fresa.

JA: Grande la fresota, luego piscábamos la fresa para canería y para marqueta. Lo de canería es, usted sabe que es en lata, sí esa es, la fresa y la de marqueta hay que trozale el pezoncito, que se vaya con todo y pezoncito.

LM: Muy diferente.

JA: Sí, se lo trozábamos, allí nos pagaban de raya.

LM: ¿Cuánto les pagaban?

JA: Pos ahí ganábamos de raya como $8 dólares.

LM: ¿Al día o la hora?

JA: Al día, al día, no, pos sí, entonces…Desde la vida de nosotros, fue una vida dura en Estados Unidos. Porque los güeros o los güeros nosotros tuvimos, o los güeros, tuvimos mucho trabajo nosotros en Estados Unidos, sí. Ellos peleando, como sucede hoy, el día de hoy, que se hace la guerra o no. Ellos peleando y nojotros piscando algodón, aquí por Texas, por Pecos, [es]tuve en Arkansó, tuve, entrada por El Paso, Hidalgo, ahí por Ciudad Juarez, por El Paso, Texas, ahí toditito eso anduve.

LM: Oiga y, cuénteme, qué se oía de la guerra. ¿Ustedes qué sabían de…?

JA: No, no, nosotros no sabíamos que se andaban peleando los güeros, eso era asunto de ellos, nosotros matados en el jale. Luego en Pecos nos tocaba en el, en el algodón, pima de eso que estaba metida en el castillo, todititos los dedos nos desgraciábamos pa sacarlo de ahí. Piscábamos trescientas, cuatrocientas libras. Cuando estuvimos en Pecos, Texas contratados, salimos con cartones, con veliz cartón a la frontera. Porque pos lana de ónde, pa comprar una petaca o un maletín de uno.

LM: Una cajita de cartón y se acabó.

JA: Así es.

LM: Oiga, don José, ¿a qué horas empezaba su día de trabajo, cuando trabajaba en la fresa?

JA: A las ocho.

LM: A las ocho.

JA: Nos presentábamos, mire, espéreme, nos presentábamos temprano, a las seis de la mañana ya estábamos levantados en el campo con la lonchera ya listos. Y con es japones trabajábamos nomás dos, Alfonso Villa Corral y Nacho Astorga Corral, nomás dos personas. A los dos meses, ponga cuidado, a los dos meses se me reventó la apéndice en el trabajo. Y de allí me llevaron a operarme, a lavarme las tripas.

LM: ¿A dónde lo llevaron?

JA: Ahí al pueblito de, de ese punto de Watsonville, ahí ya me estuve nueve días en el hospital. Y de ahí ya salí a trabajar, a cumplir los tres meses.

LM: ¿Le cobraron algo por lo que le hicieron?

JA: Nada, nada, por cuenta de la compañía, no, no, no, andaba hasta muy asustada la, la dueña del campo. Caramba, un día hubo una huelga grande de setecientos cincuenta pelados, nos echaron la comida jedionda, la carne. La pusimos cuando íbamos a comer, estaba hiviendo, ¿cómo estaría? Y todos, ya no quisimos trabajar, nos juimos al campo a ver qué pasaba, sin comer. No, andaba la japonesa en jodicia, pum, pum, con los cocineros. Les dijo: “¿Qué pasó ahí?”. Pos esos eran los culpables.

LM: ¿Estaba mala la comida?

JA: No, no, pos la sacaron del refrigerador la carne, ponga cuidado, la sacaron y luego la pusieron a hervirla y no la metieron otra vez al refrigerador, sino que la dejaron ahí caliente, pos pa en la mañana amaneció hirviendo. Y como en la madrugada tenían que hacer los lonches, hacer los lonches. Y luego nosotros la lonchera la poníamos en el sol, pos qué, nos valía madre. Cuando fuimos a comer, le hablé al japonés, le dije: “Mira, ven, ya llegó”. “¡Oh!”, dice, “no”. Fue y nos trajo manzanas, jugos y…

LM: Y, ¿les cobraban la comida?

JA: No, no, no, la comida la ponía la compañía, no, no, nada, ni dormitorios, todo nuevecito. Luego había una gente del sur que se lavaban, como las tazas estaban limpias y de ahí agarraban agua pa lavarse la cara. Pos es que no sabían ellos pa qué era eso, ellos no conocían eso.

LM: No sabían.

JA: Entonces les decía yo: “¡Ey! Compadre, no, no ahí no, acá está, mira, acá está el lavabo pa la cara”. Y había arriba dos baños, oiga, nuevecito el campo, de todo y todo.

LM: ¿Cómo eran las casas donde vivían?

JA: Barracas techadas con lámina, son barracas techadas con lámina.

LM: ¿Cómo estaban amuebladas?, ¿qué había?

JA: Muy… Pura, puras camas de tres, ¿cómo son?, lipis(??), tres lipis(??)

LM: ¿Literas?

JA: Literas, todas las camas, oiga, para setecientos cincuenta hombres.

LM: ¿En un solo…?

JA: No, eran dos, tres, tres bodegas.

LM: Tres bodegas.

JA: Así es.

LM: ¿Cómo de a doscientos cincuenta?

JA: Ey, por pelado, por barraca, eran tres.

LM: Y, ¿la camita cómo era?

JA: De esas, esas chiquitas, no de esponja, sino de borra, colchoncito de borra.

LM: ¿Dormían a gusto?

JA: Ey, pos matados del jale, ¿usted cree? Llegábamos en la tarde del trabajo, un baño y a cenar. Había la hora de cenar, el que no se arrimaba a la hora a cenar se quedaba sin cenar.

LM: ¿A qué horas era la hora de cenar?

JA: Eran a las ocho de la noche.

LM: Oiga, don José y, ¿para bañarse y eso?

JA: Ahí estaba la línea de baño, cuartos de baño, una limpieza mucho muy grande, nomás que pos uno es muy socroso, ¿usté cree? Habían personas o habíamos que no conocíamos los baños. No sabíamos pa qué era aquella regadera, pos yo onde yo nací, quebraba el hielo en el río pa bañarme, ya más, ¿pa qué le platico ya más? (risas)

LM: Y, ¿jabones, rastrillos y eso?

JA: Ahí, uno compraba en el primer pago ya compraba uno su…

LM: ¿Cómo les pagaban?

JA: Cada ocho días nos estaban pagando, cada ocho días.

LM: ¿En efectivo?

JA: Ey, en efectivo, entonces nosotros pa mandar dinero a México, comprábamos, ¿qué?, un money order, ¿es money order?

LM: ¿Money order?

JA: Ey.

LM: ¿Dónde lo compraban?

JA: Ahí en el banco.

LM: ¿Los llevaban al pueblo?

JA: Sí.

LM: ¿Quién los llevaba?

JA: Pos a nosotros el patrón. El patrón nos pagaba el día sabado y ahí nos llevaba y órale él, yo no sé cómo tendría arreglado él, porque ahí depositábamos y nos daban el talón del money order. Yo todos los talones me los traje y a muchos les sirvieron aquí esos, la carta de, de cuando cumplía uno el contrato. Nomás que en el movimiento de que me vine de la sierra aquí a Durango quemé todos esos papeles. Dije: “Pos los contratos, ¿pa qué?”. Y que no supe en qué papeles se fueron, si no, los quemo a madre, pos sí.

LM: Oiga, don José, cuénteme cuántos días trabajaban a la semana.

JA: Los seis, los seis, de lunes a sábado a la tar[de], a medio día. Y había veces que nos decía el japonés: “Bueno, métanle hasta en la tarde”. El sábado al medio día y ya nos daba overtime y si queríamos trabajar el domingo, nos daba overtime, si queríamos. Pero no era obligación. Entonces nosotros íbamos a ganar dinero, pos trabajábamos overtime, nos valía madres. El Alfonso era un pelado, nomás dos andábamos con el japonés. Y decía el japonés: “De estos quiero, a ver cuáles otros son”. ¿No?

LM: ¿Hablaba español el japonés?

JA: Ey, él quería hombres de esos, jóvenes nuevos, oiga, pos¬…

LM: ¿Cuántos años tenía usted?

JA: Pos no le digo diecisiete. Fue cuando, cuando me contraté la primera vez, con la cartilla, así está.

LM: Oiga, y, ¿cómo se divertían?, ¿qué hacían?

JA: Nada, nada, unos se iban a emborracharse el día sábado y nosotros no, nosotros, íbamos a ganar dinero pa trair [traer] pa México. Eso [es]tuve yo, en seis veces que fui contratado a Estados Unidos, unos llegaban pedotes, borrachotes: “Que yo soy hombre”. “Pos yo no soy hombre, pero yo vine a llevar dinero, no vine a dejárselos ahí en la cantina”.

LM: Y, ¿eran muchos los que le entraban a la…?

JA: ¡Uy! Pos de cada cien, más del cincuenta por ciento, de cada cien hombres.

LM: Y, ¿dónde ahorraba usted?, ¿dónde guardaba sus centavitos?

JA: En la bolsa, en la bolsa los navegábamos. Y luego ya al mes mandaba yo el dinero a mi mamá.

LM: ¿Cada mes?

JA: Ni casao ni nada, cada mes.

LM: Muy bien. ¿Qué hizo cuando se le acabó el contrato ahí, don?

JA: Pos ya, vámonos. Ah, como me habían operao, me puse otra vez malo, entonces me dijo el japonés: “A ver si te arreglo, pa que estés en el campo con los cocineros”. “No”, dije, “a mí no me conviene estar ahí nomás”. Nomás, ¿qué?, ¿comiendo, duermiendo y sin ganar lana? No, no. Le dije, me faltaban pa los tres meses, ¿qué?, ocho días, “mi pase pa México”, ¡pum!

LM: De ahí, el patrón los llevaba, ¿a dónde los llevaba?

JA: A la oficina de los autobuses, de los de la perra flaca.

LM: Ah, esos de la perra flaca.

JA: Ey y esos nos llevaba a Los Ángeles y luego de Los Ángeles tras, a El Paso, ahí a Mexicali, ahí.

LM: A Mexicali.

JA: Al Valle Imperial, porque unos entrábamos y otros salían, unos entrábamos y otros salían.

LM: Era un caminar de gente.

JA: Ey, era un caminar de gente.

LM: Y, ¿qué hizo usted cuando salió?

JA: No, pos salí, saqué el boleto en Mexicali hasta Durango, hasta aquí y de aquí me fui pa, pa Santiago Papasquiaro, a Tepehuanes y de Tepehuanes a…

LM: ¿Se acuerda cómo estaba el dólar en aquellos años, cuando usted salió?

JA: El primero que cambié, yo los primeros dólares, [es]taban a $12.50, que ya andan cercas otra vez.

LM: ¿Rendían los dolaritos?

JA: Pos era cuando rendían, pos sí, ¿ora qué?, pos $1 dólar anda en $11 pesos pos ahí así. Pero antes me acuerdo yo que cambié $3,750 dólares, a parte de lo que había mandado pa la, pa la casa, sí, fíjese.

LM: ¿Le fue a usted bien?

JA: Bien, sí luego, pos sí, teníamos mucha, hacíamos rifas, hacíamos cosas.

LM: ¿Qué hacían?, cuénteme.

JA: Rifábamos chamarras, pantalones, camisas, nomás le sacábamos de sacarle algo, ¿me entiende?, eso es.

LM: ¿Pa sacar más?

JA: Más dinero. Y luego, pos habíamos muchas cosas que hacer. Muchos no hacían nada porque les pagan en lugar, a un señor, se llama José Gamboa. Yo lo hice comprar un rancho porque le manoteaba el cheque y le daba $10 dólares. Con esos $10 dólares se ponía pedo hasta la madre. Entonces, ya el lunes, me decía: “Cuñado, préstame $5 dólares pa mi pasaje pa irme a trabajar”. “Aquí están”. Eran $15. Entonces yo estaba juntándole la raya al mes: “Mira tanto rayaste, aquí están, pero no te los voy a dar”. Se los mandaba a la esposa, y la esposa los daba. Cuando vine, no hallaba la mujer dónde ponerme, me conoció. Dice: “Por usted tenemos este rancho”, dice.

LM: Mire.

JA: Ranchito barato, barato.

LM: Pero si no hubiera sido por usted…

JA: No, viejo borracho, no, no, yo he sido, a mí los borrachos me han dado mucho dinero. A donde yo vivía hice mucho dinero. Pero yo soy enemigo de los borrachos, porque los borrachos se desentienden de sus familias, de su mujer, de todo, un borracho, no, no, ¿pos qué?

LM: Pos sí.

JA: Pos sí

LM: No sirve para nada.

JA: No sirve para nada, compa, ¿para qué?

LM: ¿Cuándo se volvió a contratar, don José?

JA: A ver, a ver, el [19]55, el mismo [19]55 en septiembre, aquí en Durango pa entrar por El Paso, a Lamesa, Texas.

LM: ¿También hubo exámenes?

JA: Sí.

LM: ¿Dónde fue la contratación?, ¿aquí en Durango?

JA: En Durango nos mandaron a Chihuahua y de Chihuahua nos fuimos a El Paso.

LM: ¿Fueron igual los exámenes?

JA: Igual, igual, lo que no me gustaba que le agarraban a uno y, ¡pum! Hasta uno, hasta sangre le salía. A veces no llevaba uno una enfermedad. [Ah]ora los que llevaban almorranas ya afuera, pos iban todos, los mandaban a bañarse. Pos sí, porque ya iba el granero por fuera y los que no, pos nos valía madre. (risas) Eso sí es duro, cuate, eso sí es…Dijo la viejita: “Pos digo yo ya qué, ¿pero mi hija?”. (risas) Compa no, mucho cuidado, fíjese compa, bueno, a ver qué más…

LM: ¿Polvo también?

JA: ¿Eh?

LM: ¿Polvo también les echaban?

JA: Sí, pos pa la laica decía el negro. (risas) Entramos por ahí, luego entramos ¿por, qué?

LM: Por El Paso.

JA: Sí, por El Paso entré yo dos veces.

LM: ¿A dónde lo mandarón?

JA: A Lamesa, Texas.

LM: A Lamesa, Texas.

LM: ¿Ahí qué hizo?

JA: Al pule, al algodón, al pule.

LM: Cuénteme, cómo es ese jale del algodón.

JA: El pule es, era cortar el algodón con todo y bola. Pero muchos la regábamos, le dábamos el sogón a la mata y va pa dentro ochocientas y mil libras, la pura feria, matados en el jale, pero la pura feria.

LM: ¿A cómo les pagaban ahí?

JA: Ahí sí le sacábamos nojotros diarios hasta $12, $13 dólares, nos salía a más de, a más de peso la hora, nos salía.

LM: Vamos a hacer una pausa.

JA: A ver cómo andamos.

(entrevista interrumpida)

LM: Continuamos con la entrevista con el señor José Ignacio. Me contaba del trabajo del pule.

JA: Ese, ese trabajo del pule de, se… Piscábamos algodón con todo y bola y a veces matas, también van pa dentro de la saca, pa que pudiera rendir la lana pues, que saliera.

LM: ¿Cómo era el…?

JA: La mata, la mata de algodón y ahí le sobábamos desde abajo hasta la punta y va pa dentro.

LM: ¿Usaban guantes?

JA: Nada, puro tirón, las manos despedazadas aquí con todo y dedos. No, oiga, estaba pesada la cosa.

LM: Y, ¿el costal ese que…?

JA: Saca, de larga como de aquí a aquella pared. Largas las sacas de, ¿qué?

LM: ¿Cómo unos tres metros?

JA: Sí, de tres a cuatro metros la saca.

LM: Y, ¿ahí le echaban? ¿A cómo me dice que les pagaban?

JA: Como a, pos sí ganábamos, $13 y hasta $16 dólares diarios. Pos sí, ya ganábamos bien porque allá pos compra uno la comida con, pos en una marqueta allá se gasta $1 peso como aquí en México otro, es la misma.Nomás que aquí rinde mucho, el dólar, aquí en México. Pero allá, pos $1 peso es $1 peso y, y aquí $1 peso es $1 peso.

LM: Ahí ya, me dice que fue en el [19]55, ¿verdad?

JA: Ey, en septiembre.

LM: ¿Ya tenía veintidós años?

JA: No.

LM: ¿Cuántos tenía?

JA: No, no, en el [19]55 tenía, sí, sí andaba, ora verá, no, no, andaba en dieciocho, dieciocho. Porque me vine y al siguiente año presté servicio.

LM: ¿Cuánto tiempo le dieron su contrato ahí? La segunda vez, cuando usted se vino.

JA: Tres meses, noventa días, eran de noventa días los contratos.

LM: No daban más de…

JA: No, luego si queríamos renovar los de Texas, de Arkansó si queríamos renovar, nos daban otros, otros noventa días a Arkansó, sí a otros lugares a onde queríamos renovarlo. Si hasta eso, nos (initeligible) propuestas, pero yo estuve contratado en Arciola(??), Arciola(??), Arkansas en aquí. Y luego estuve, la última contratación tuve en Pecos, en Lamesa, Texas, en California y luego estuve en, en la última contratación cuando se cerraron las… Taba en Michigan.

LM: En Michigan.

JA: Jue de onde me traje yo ya, me traje la, la mica, así le nombramos a esa tarjetita, con la fotografía puesta. Es que no, no era pegada, ese retrato va retratado como ahí. Ahí no hay que hay que arrancarlo y poner otra, no, ese viene…

LM: Ya venía impresas.

JA: No como éste mira, no. Ese está en el cartón, en el papel, ¿no?

LM: Oiga, don José, cuénteme, ¿cuántas veces se contrató usted?

2do: A eso venían, y como no ha venido…

JA: Seis veces.

LM: Vamos a regresarnos al trabajo del algodón, ¿ahí también tenían cocinero?

JA: No, no, pos nomás en California tuvimos, los demás en ninguna parte tuvimos cocinero.

LM: Y, ¿cómo le hacían?

JA: Nos tenían estufa, de esas parrillitas en, así en las paredes, ahí mismo a un lado, por ejemplo, aquí están las camas pa allá y allá teníamos las estufas pa hacer comida. Nosotros le hacíamos de cocineros, de todo eso le hacíamos nojotros, nosotros lavábamos la ropa, cocineros, tendíamos las camas y todo eso.

LM: Todo eso.

JA: Pos era trabajo, ¿cómo le quiero decir?, trabajo campesino. Esos son trabajos, no son trabajos de oficina, de nada. Por eso los güeros nomás nos ponían cuidado, los mayordomos y todos esos, pelaban los ojos. Porque nosotros íbamos a ganar dinero, nos valía madre. Y luego había unos muy averigüistos en el trabajo. “Te vas a llevar la, la hija del patrón y andas matado en el jale, jalando la gente”. No, pero, ¿cómo?, si es que, andabámos trabajando.

LM: Claro.

JA: Yo el, ¿ónde?, ¿en qué parte? A ver, orita me acuerdo, estuve contratado y se jue en, en noviembre se jue de cacería el patrón, entonces nos quedamos solos. Habíamos cuarenta y cinco hombres ahí en ese, en ese campo. Se nos acabó el lonche y la comida pues. Y agarré una camioneta Chevron, tres toneladas que estaba ahí. Y les dije: “El que no tenga miedo a morirse, que se suba”.

LM: Vámonos.

JA: “Vámomos a traer lonche”. Y juimos a la marqueta de una hermana del americano, del patrón. Y no llevaba agua la camioneta, llegó calentándose, taba cerquitas. Le echamos agua y compramos el mandado, después los demás querían que los llevara. “No, yo les dije que el que no tuviera miedo a morirse que se subiera”. “¿Pero por qué nos dijiste eso?”. “Porque no sabía manejar”, le dije. Pos de a tiro por nada, pos sí, porque así es.

LM: Había que comer.

JA: Había que comentale, los poquitos que no tuvieron miedo a morirse, se subieron y…

LM: Y comieron.

JA: No, pos tuve que llevar a los otros en la nochi otra vez. (risas) Y de ahí pal real, pegaba yo así rapiditos así. Prendía la traila, me llevaba la gente al trabajo, parqueaba yo mi gente, ahí le echaban el algodón a la traila y ya iba la muchacha. Y a esa la puse de pesadora, a la hija del patrón. Y con su respeto a los muchachos: “Esta muchachita”, les dije, “está muy joven, muy nueva”. Salía de la escuela, iba a dar ahí en su carro. Uh me querían a mí la vieja y la hija, no tenían más de esa hija. Pos de ver que era aventao pues pal negocio. En las tardes, echaba la camioneta a jalar y ya llegaba ella a la casa y dejaba el carro y agarraba la camioneta y nos íbamos a entregar el algodón.

LM: ¿Eso dónde fue?

JA: Fue en Texas. Pero no me acuerdo del rancho cómo se llamaba.

LM: ¿Se acuerda cómo se llamaba el patrón?

JA: No, no.

LM: ¿Eran güeros ellos?

JA: Güeros, gringos y la muchacha casi no sabía español, pero lo poquito, le decía yo, le apuntaba con el dedo esto así y esto y ella entendía qué era lo que le decía yo.

LM: ¿Entonces usted era como el mayordomo ahí?

JA: Pos sí, andaba haciéndola de mayordomo sin ser. Hasta que ya vino el patrón de cacería, trajo un venado y nos convidó carne, el viejo. No hallaba dónde ponerme porque el trabajo no se paró.

2do: Es bueno para platicar.

JA: Sí, pos ya llevamos dos hojas. (risas)

LM: A ver, don José, o sea que, ¿quedó muy agradecido el patrón con usted?

JA: Ey, quería que me quedara, que cómo le hacía yo… Le hacía él para que me quedara yo a trabajar con él como, pos como mayordomo después de que contratara más gente en otro año. Bueno, que viviera una casita que tenía ahí, me llevó y que cómo… “No”, le dije, “yo soy mexicano y yo me voy pa México”.

LM: ¿No le llamaba a usted la atención?

JA: No, no, no.

LM: ¿Qué es lo que no le gustaba?

JA: Es que, yo trabajé mucho en Estados Unidos y fui muy matado en el trabajo. Y yo veía que estaba dominado en el trabajo. Entonces dije: “No trae caso seguir trabajando aquí los días de mi vida aquí como trabajan estos hombres”. Luego ya en eso se acabaron las contrataciones y se acabó todo. En la última estaba en Michigan Nacho, José Ignacio entre cuarenta y cinco hombres.

LM: ¿Qué hacían ahí en Michigan?

JA: En el pepino, piscando pepino. Trabajé una semana piscando pepino y de ahí me sacó el mayordomo al empaque a seleccionar el pepino, porque me vio que era, era chiva pal negocio. Entonces ahí estaba seleccionando yo y me decían: “No seas barbero”, me decían los otros, “te vas a llevar la hija del patrón y que hasta la vieja le vas a quitar”, me decían. A mí me valía madre, yo ganando lana pos.

LM: ¿Verdad?

JA: Pos a eso va uno a Estados Unidos.

LM: Claro. ¿Era pepino como el que conocemos aquí?

JA: Sí de ese, del mismo, barricas de a madre de pepino. Y luego andábamos delante dos. Y luego decían que andábamos jalando los otros. No, cada quien trabaja como puede, venimos a trabajar por contrato: “Quedense, ahí llevense de huevones”.

LM: ¿Cuánto le pagaban ahí?

JA: A según lo que hacíamos, como era contrato. Y luego vieron que nosotros jalábamos y el cuñado mío, andaba un cuñado conmigo, dijo, dijo: “Oye, ¿cómo está la chamba ahí onde estás?”. Le dije: “Está así, así nomás, no, no, vale más que no dejes ahí, porque ahí nomás te apuras, ¿verdad?”. “No”, dice, “ya me anda con la raza, porque los ando jalando”. “No les hagas caso, tú saca la pura lana, y les vale madre”.

LM: Oiga, don José y, ¿cómo los trataban los americanos?

JA: Muy bien, muy bien, yo no tengo que decir que nos trataran mal, no señor. Todas las garantías de los americanos, el que se enfermara, a llevalo y, no, no, muy bien, muy bien, no.

LM: ¿Nunca le quedaron a deber?

JA: Nada, nada, todo nos pagaron, sí.

LM: El único detalle fue ese de la huelga de la comida.

JA: Ese fue toditito el problema que hubo, en las veces que fui yo a Estados Unidos, no, muy bien. Estados Unidos, por eso quiere pelear con Irak, porque quieren ser los poderosos de todo el mundo, pero están equivocados. Ora nosotros no les debemos pa que nos vayan a meter en su problema de ellos. El día de hoy, en la tarde sabemos en las noticias a ver qué pasó, el día de hoy, ¿cómo ve? Esta mañana estaban diciendo algo en las noticias, ve, pero, pero ahí quién sabe. Y por eso es la razón que andamos aquí en esta oficina. Porque ese dinero que nos, que queremos recabar nojotros es de trabajo de nosotros, no es de trabajo de otras personas, no, no, trabajo de nosotros, que nos quitaron en el social security, es de nosotros.

LM: Cuénteme, don José, ¿en qué se divertían ustedes?, ¿salían al pueblo?

JA: Cada ocho días íbamos al pueblo a traer la comida, el mandado, a las marquetas porque allá no les dicen tiendas, marquetas. A las marquetas y unos compraban litros de vino, otros cajas de cerveza, si no se emborrachaban en el pueblo, se emborrachaban en el campo. Y las personas que no, yo no, nunca fui tomador pero, nos molestaban los borrachos. Por eso le digo que yo soy enemigo de los borrachos y a mí los borrachos me dieron muchos billetes.

LM: ¿Por qué le dieron billetes?

JA: Porque donde vivía yo les vendía cerveza de a madre, hay que hablar las cosas como son.

LM: Oiga y, ¿iban a algún baile?

JA: Sí, una vez.

LM: ¿Muchachas?

JA: No, no, deje le platico, en Arkensó, me sucedió un caso, fuimos a traer el mandado y se me fue la camioneta y me dejó, pero yo había subido con los compañeros mi mandado junto con ellos a la camioneta. Entonces iba a comprar yo, ¿qué?, un reloj, un reloj iba a comprar. Entonces, me embromé en la tienda y se jue, la… Iba por la banqueta cuando oí una musiquita, pa dentro, un boogie, el boogie, abrí la persiana y me metí pa dentro, cuando un bailazo de negros ahí, puros negros. (risas) Negritas y luego me dice una, me tiró un agarrón al brazo y: “Véngase pa acá, ¡vamos!”. Y me arranco, pos estaba joven, luego ahí ando con ellos baile y baile. Se acabó la pieza y luego me decía que me fuera pa allá con ella a chinquechi(??) a sentarse de chinquechi(??), me decía. Nomás peló los ojos, dije: “Ni madre, aquí no ando bien, yo me voy”. Me salí y me jui. Y ya andaba, fíjese lo que son las cosas, ya andaba la patrona en la calle, en el carro buscándome, ya me divisó, jue y le dio vuelta y luego me pitaba. Voltié, pos no, pos la patrona, ya me subí con ella. “¿Qué pasó?”, me dijo, “ónde”. “No”, le dije, “andaba comprando un reloj”. Y me dejó la camioneta y ella entendió lo que le dije. No, nos juimos pa la casa. Ya llegó el viejo pos allá me lo hallé, (risas) cerquita de la cantina de los negros. Allá andaba cerquita, pero unas negritas, cosa chula las… Platiadonas así, buenas pal baile. Nunca vi otra viejas tan buenas pa bailar como esas.

LM: ¿Cómo era el trato entre los negros y los mexicanos?

JA: No, ahí sí que nunca nos pusimos de acuerdo. Una vez juimos, bueno, no se vale decir ahí porque se escucha.

LM: No, dígalo, dígalo.

JA: Juimos a, de Texas al estado de Colorado, a los dos meses de estar allá, pos a buscar una mujer. Y nos metimos a un lugar, jue donde conocí yo una güerita, prestando servicios. Y ya nos andaba con un negro, con una navajota así de esas blancas de, que se esconden y salen. Ya nos andaba, nomás que éramos ocho los que andábamos, nos valió madre. Orita le, un de ellos le dio una patada, le quitó la navaja y decían: “Lo matamos a este guey ahí en un obscuro”. “¡No!, déjalo”. De otras patadas y lo corrimos, entonces corrimos y nos subimos en el camión, el camión lo llevábamos de contrabando. Nos pesaron con todo y camión. ¡En la pesa, oiga! (risas) ¡Hijo de la! ¡Ay caramba! Me acuerdo yo, no pos, usté sabe que la juventud es juventud. Y debe de andar uno, pos a la chiva, listo, pa no fracasar.

LM: ¿Alguna vez sintió usted un acto de racismo?

JA: No, no, muy bien todo, muy bien.

LM: ¿Compraban los braceros ropita?

JA: Ropita.

LM: ¿Siente usted que hayan ayudado a la economía de Estados Unidos?

JA: Sí, pos tráibamos unas petacotas, onde, como de, cuando estuve yo la primera vez en California, traiba la petaca rasita de ropa. Y cuando llegué a, le llevé cortes a mi mamá pa que les hiciera a los muchachos, a todos. Lo que sí le quiero decir que, fíjese lo que es, cada quien piensa a su favor o a su contra, como en la vida. Yo pensaba en mis hermanos, mi mamá, pensaba yo en la familia, yo les llevaba cortes de ropa, ya cuando yo me casé, a mi familia, a mi mujer, a mis cuñadas, a mi suegra. Cuando me iba bien en los Estados Unidos, porque no crea que todo el tiempo nos iba bien.

LM: No, ¿verdad?

JA: No, pero sí les hicimos un trabajazo a los güeros, ellos peleando y nojotros peleando con el algodón y en el desahije, ¡ay, ay, ay!

LM: ¿Cómo es el desahije?

JA: El desahije del algodón hay que dejar una matita sola, sola. Y luego el betabel, en el betabel trabajé una semana, al ancho del azadón, con cabito corto, así.

LM: ¿De qué sería de unos…?

JA: Al ancho, no, es de este ancho.

LM: De unos veinte centímetros.

JA: Veinte centímetros, al ancho, al ancho y empina[d]o todo el día, pa irse a sentar uno a las tazas. Casi se le salían gritos, gritos, compa, porque no podía uno agacharse, a los tres días de andar trabajando, nombre.

LM: ¿Es muy duro?

JA: Yo si le platico no acabo nunca de las cosas, pero sí, trabajábamos.

LM: Y, ¿el sol era pesado?

JA: Sí, pero, ¿cómo le quiero decir? Trabajábamos mataos pero ganábamos dinero, eso es. Tuve en Colton en la pisca del durazno, en muchas partes estuve yo trabajando en los Estados Unidos.

LM: ¿Cuál fue el trabajo que más le gustó de los que hizo?

JA: En Estados Unidos, el trabajo que me gustó a mí más, de todo el trabajo fue en la pisca de durazno, en la pisca de manzana y la pisca de fresa.

LM: Esos.

JA: Esos tres cosas me gustó a mí mucho.

LM: El durazno y la manzana, ¿dónde trabajó?

JA: La manzana en San José, ahí pegado a Watsonville. Esos nos íbamos a trabajar, ponga cuidado, el día domingo con pajaporte [pasaporte] de trabajo nojostros allí, ese que tráibamos, ese pasaporte nos íbamos a trabajar. Y trabajábamos extra, pa traer lana, pos, rejas de a madre, de manzana y luego en el durazno también, en Colton, acá abajo.

LM: Acá en…

JA: No, rejas de a madre.

LM: ¿Les pagaban tiempo extra?

JA: Ey, con la uñas bien arrecortaditas pa no malearlos. Y el durazno, porque iba un papel, el durazno amarillo, el blanco y, ¡nombre!, una chulada de trabajo, rejas de a madre, veinticinco, treinta, cuarenta rejas.

LM: Y esas, ¿cómo se las pagaban?

JA: Nos pagaban muy bien, muy bien, oiga, muy bien, pero nomás una semana.

LM: ¿Nada más una semana?

JA: Sí.

LM: Y los puros domingos.

JA: Ey, los domingos, eso era en San José, cuando la manzana.

LM: ¿Por qué?, ¿entre semana trabajaba en otro lado?

JA: Pos sí, donde tiene uno el contrato. (risas)

LM: ¿Ese era por abajo del agua?

JA: Ey, por abajo del agua, no, no pos es que nojostros hubimos, de aquí del estado de Durango hubimos gente muy matada pal trabajo. Yo reconocí algunos hombres jóvenes como yo, pegaditos aquí de La Joya, Durango, aquí de los cerros de algunos lugares, pegaditos de esos lugares. Y, ¡órale! Y, ¡órale!, vámonos.

LM: Oiga, don José, ¿cuántas gentes trabajaban ahí en ese rancho?

JA: ¿En el de Watsonville?

LM: Sí.

JA: Pos no le digo, setecientos cincuenta.

LM: Y, ¿en los del durazno y la manzana?

JA: No, ahí nomás cuatro, cinco hombres, no crea que nadien [nadie] más iba ahí en San José en la manzana, nadien más iba. Entonces, fue un día un dueño del negocio, fue y le dijo allá al patrón que si no nos dejaba ir a trabajar. “Sí, cómo no”, dice, “al cabo ellos se identifican con su pajaporte aquí en California, con su mica que traen, que son trabajadores de tal parte, pero aquí está pegado,esta Watsonville y San José está pegao”. Es el mismo valle, Santa Clara, San Bernardino todo eso es el mismo valle.

LM: Y, ¿ahí también le pagaban en efectivo?

JA: Sí, ahí acabando de trabajar en la tarde, tanto, vámonos, ¡échale!

LM: Pa la bolsa.

JA: Pos sí, sí cuando ocupábamos una mujer, pos la ocupábamos. Japonesas no vi yo ni una que anduviera en el, en el y tanta vez que jui, ni una andaba en el, en el negocio, sí.

LM: Puras…

JA: Puras gabachas y la mexicana pos no se diga, negras, filipinas, italianas.

LM: Don José, ¿en alguna ocasión le tocó que lo parara La Migración, que le pidiera sus documentos? ¿Cómo era La Migra en aquellos años?

JA: Pos le voy a decir que, que yo ni la conocí, porque pos los contratados entraban, llegaba y parqueaban el bus y ahí se bajaba uno y más no sé, si el que nos estaba pidendo el pajaporte era de Migración o era… Porque ahí nos metían a los corralones y por lista, ahí por nombre: “Fulano de tal, fulano, mangano”. Cuarenta hombres o cien o los que… Ese día de los setecientos cincuenta se me hizo a mí muy grande lo que estaban anunciando allí, pero por el nombre. “Vas pa dentro y hágase pa acá y va pa allá y va pa allá”. Y ahí atacaron los autobuses hasta el Campo Nuevo.

LM: Y después, cuando usted volvía y regresaba, ¿le decían a dónde quería ir o lo mandaban nada más?

JA: No, ahí mandaban, no, por ejemplo, cuando nos renovábamos contrato en El Paso, Hidalgo o en Piedras Negras o en El Paso, Texas o cuando renovábamos contrato, decían: “Hay contratos pal que quiera renovar a Arkensó”. “Sí”. “Órale, yo mero”. Hay renovación de contrato a La Mesa, Texas, a Pecos. “Órale vamos.”

(entrevista interrumpida)

LM: Continuamos con la entrevista con el señor José Ignacio Astorga. Cuénteme de…

JA: De Monterrey.

LM: De Monterrey, don.

JA: Nos contratamos de aquí, de aquí en Durango y nos mandaron a Monterrey.

LM: A Monterrey. ¿Cómo era el lugar a dónde llegaron en Monterrey?

JA: En un destrocadero allá pa la estación, un, allá de atiro.

LM: ¿En qué se fueron de aquí a Monterrey?

JA: En autobús.

LM: ¿De pasajeros?

JA: Sí.

LM: Con asientos y todo.

JA: Sí todo, íbamos aseados, no íbamos mugrosos, pues. Entonces llegamos a Monterrey y metió el, el que llevaba el primer autobús, metió la lista de los asipirantes a braceros. Él metió la lista y ahí nos estuvimos hasta que escuchamos cada quien su nombre.

LM: ¿Cuánto tiempo se estuvieron?

JA: Doce días, dos semanas, dos semanas.

LM: Y, ¿a qué horas se iban?

JA: Entraban las listas a las nueve y salían a las cinco de la tarde, a las tres, a según.

LM: Entonces de nueve a cinco ustedes ahí estaban afuera.

JA: Sí, ahí. Y era un lugar que no he visto yo en mi vida, un lugar tan cochino como ese. Estaba usted sentado en una piedrita así y se fijaba en el piso y ahí se, se veían los piojos, toditita la gente piojosa, estábamos piojosos. Entonces, nosotros pa poder vivir, agarramos clientela en un restaurancito con una muchacha que si todavía vive, Dios le dé salud, porque de esas mujeres hay pocas. Hacíamos el aseo, regábamos y barríamos y hacíamos el aseo. Y nos daba un plato de gallina deshuesada. La gallina deshuesada era un plato de frijoles de la olla y dos tortillas, eso era todo. Los que tráiban dinero, pos comían carne y eso.

LM: Ah, pero ustedes…

JA: Bueno, pos estábamos jodidos. Entonces de ahí, a los doce días nos hablaron a El Paso, Hidalgo, nos mandaron a El Paso, Hidalgo.

LM: Y, ¿dónde dormía?

JA: Ahí en… Élla nos prestaba un petate ahí. En El Paso, Hidalgo ya llegaron los camiones ahí con la gente. Y ahí nos bajaron y luego nos formaron y pusimos los maletines, llevábamos ya maletines con ropa. Y ahí nos fumigó un negro, pal piojo. Y de ahí ya nos pasaron al baño a bañarnos y de hay sí ya estábamos listos pa, pa, pa ver a dónde nos iban a mandar, nos mandaron…

LM: ¿También los exámenes médicos?

JA: Todo, todo, ya listos, pasaportes para la mica. Ahí agarré yo la mica de trabajo esa. Y me tocó a Michigan, a cuarenta y cinco nos tocaron a Michigan, en las últimas contrataciones.

LM: ¿Dónde dice que cruzó la frontera?

JA: En El Paso, Hidalgo.

LM: ¿Eso dónde es?

JA: De Monterrey es la última frontera pa abajo, de Reynosa.

LM: De Tamaulipas.

JA: Sí, en Tamaulipas, El Paso, Hidalgo, Tamaulipas.

LM: ¿En qué se fueron de ahí de Monterrey?

JA: En un autobús, en autobuses nos juimos.

LM: Ya por parte de la…

JA: De sí, ya de la compañía, de ahí pa delante ya va uno, pos desde aquí de Durango ya va con gastos de ellos.

LM: Ya eran gastos pagados.

JA: Ey, y ya de ahí nos contrataron pa Michigan, dos días y dos noches en el bus con relevo de dos choferes. Onde nos daban comida, estaba esperándonos una camioneta con lonches, un lonchi pa cada quien, un tambo pa hechar la basura y baños pa si alguno quería ir a alguna taza, a alguna, en lo disierto.

LM: ¿En el camino?

JA: En el camino había muy buenas atenciones compa, pa los braceros, con eso le digo todo, porque yo, yo fui varias veces y me las supe de todas todas. Porque no fui broncoso ni nada, más de pelado de trabajo, porque así es.

LM: ¿Qué les daban de comer en el camino?

JA: Oiga, lonches, aquí pos son lonches, así les dicen ellos en Estados Unidos, un lonchi de carne o de algo, con su mayonesa, todas sus cosas, lo que es un lonche. Lonchi de los que dan de pan.

LM: ¿No se quedaban con hambre?

JA: Y luego con su jugo, su manzana o su naranja, no, no, no, cállese la boca. Y dos días, dos noches y luego ya onde nos llevaban a pueblo. Ahí todos, no nos desertábamos, ¿pa qué? Es que nos llevaban a pueblo y ahí estaba el baño y ya estaban los otros, ahí y cada quien su lonche, cada quien su lonche. Allí no había con que agarraba dos, no, no a cada quien le daban su lonchi y sigue pa dentro.

LM: Y, ¿quién se los daba, había…?

JA: Una, una, un mexicano o alguna persona.

LM: ¿No eran policías?

JA: No, no, nada, hay entraba usted al baño muy aseado todo, entraba y hacía del baño, si llevaba ganas, ¿qué ganas iba a llevar? Los pieses hinchaos con dos días y dos noches aquí así, así.

LM: Estaban reducidos.

JA: Reducidos, sí.

LM: Ya lo que querían era bajarse.

JA: Ey, ya, ya.

LM: Y, ¿a dónde llegaron?

JA: A Michigan, dos días.

LM: ¿A un rancho?

JA: A un rancho.

LM: ¿O al…?

JA: No, a un rancho. No, nos dejaron en la orilla del pueblo y de ahí vinieron los rancheros y nos levantaron al rancho. Cuarenta y cinco hombres se llevó ese en dos o tres viajes se echó.

LM: ¿Todos los que iban en el autobús se fueron con él?

JA: Ey, ey, pero ahí lo bajaban a uno y ya.

LM: ¿En qué trabajaron en ese rancho?

JA: En el pepino, éramos, de ahí me jui yo a trabajar a la empacadora, nomás una, ahí poquito me tuvieron y de ahí ya.

LM: ¿Primero piscando?

JA: ¿Eh?

LM: Primero lo…

JA: Ey, lo calan a uno piscando a ver si de veras la deshuesa.

LM: Y, ¿cómo es ese, cómo es la pisca del pepino?

JA: [Es]tá la mata, ya como la de las calabazas, ya.

LM: ¿Chaparrita?

JA: Sí, no, no, de a tiro y de ahí la calienta. A veces hay hasta víboras ahí, pero primero le hace uno al ruido a ver si no chilla y arranca con barricas de esas. La llena y va y la vacía en el costal, la llena y va y la vacía en costales.

LM: ¿Cada trabajador tenía su costal?

JA: Sí, ya hasta pasa un camión tirando los costales en los surcos. Y de ahí en la otra surquería del otro lado ya entra, entra el otro cargando. Y a unos les toca cargando y a otros pos sí, aquellos más flojos, como les decía yo: “Ustedes vienen a flojear [o] a cargar”, les digo, “no, hay que ganar dinero, pos si venimos a… “No”, me decían, “como tú eres matadillo pal jale, te vale madre”. Pos sí.

LM: Y luego de ahí lo pasaron a la fábrica.

JA: A la empacadora, sí, a seleccionar, va por banda el, la banda, el pepino en la banda. Y el que está dañao lo quita uno. Ese no tiene exportación, está dañao, está muy amarillo, o está podrido o tiene… Porque el que anda piscando al contrato, le vale madre, echa de todo, pa que se llene pronto la barrica, eh. Entonces, va la banda trabajando y, y el que va malo lo quita uno, porque hay que llenar reja.

LM: Llenan rejas. ¿Cuánta gente trabajaba en esa fábrica?

JA: Ahí trabajaban doce. Doce gnetes.

LM: Doce, y, ¿eran mexicanos todos?

JA: No, no, nomás yo había de mexicano, compa.

LM: ¿Usted era el único mexicano?

JA: Sí, los demás puro americano, un negro mala chiva. El negro, los negros son malas chivas, compa.

LM: ¿Por qué?, ¿tuvo algún detalle ahí con alguno?

JA: No, no, otro, se hicieron de palabra ahí y el negro y no, no, pos fíjese que hay veces que le platico yo, porque mi historia fue larga. Desde la primera vez hasta la última está camarón. Muchos no se acuerdan de qué hacían ni qué, cómo andaban ni nada, y yo sí. La mentalidad está concentrada en los trabajos, en el sufrimiento, onde había sufrimiento y onde no había…

LM: ¿Cuánto tiempo trabajó ahí en la fábrica?

JA: Trabajamos, ahí cumplimos el contrato de noventa días.

LM: ¿Pagaban bien?

JA: Sí.

LM: ¿Cuánto le pagaban?

JA: Pos ahí estaba ganando yo lo que ganaba más, el trabajador que trabajaba en el field, así le dicen ellos, el field, yo trabajaba, allí yo ganaba por el que ganaba más. Pero pos a veces ese diario ganaba $12, $13 pesos, así es de que yo ganaba por el que gabana más.

LM: ¿En qué época se cosecha el pepino?, ¿en qué meses?

JA: En, a ver, fue septiembre, sí, octubre, de septiembre pa delante, octubre.

LM: ¿Hacía frío ya?

JA: Ya quiere esta mujer que la atienda y él.

LM: Orita ya vamos a…

JA: A salir.

LM: A terminar.

JA: Bueno.

LM: ¿Ese fue su último contrato?

JA: Ese, de ahí tengo la mica, quién sabe dónde andará.

LM: Don José, cuénteme, ¿cómo fue su vida después de haber sido bracero ya cuando se regresa a México?, ¿a qué se dedica?

JA: Ahora vera, con el dinero que me quedó a mí de que traje de Estados Unidos, me puse a trabajar, a comprar ganado y bestias. Trabajé nueve años en la compra y venta de ganado y en la compra y venta de bestias y hice crecer mi fortuna, en los nueve años. De ahí me dediqué al comercio.

LM: Y, ¿con qué comerciaba, don?

JA: Abarrote.

LM: Abarrote.

JA: Puro abarrote.

LM: ¿En dónde?

JA: En el Ojito de Camellones, Canelas, Durango, porque me fui de Palomas a vivir al Ojito. Ya casado el viejo. (risas)

LM: ¿En qué año se casó usted?

JA: Yo me casé en mil novecientos, ora verá, en 1956.

LM: ¿Cómo se llama su esposa?

JA: Bueno, tengo dos, tenía dos. Con la que me casé, se llamaba, se llama todavía, todavía vive, pero con la que vivo, se llama María Jáquez Velázquez, es la que está en todos los papeles ya.

LM: ¿Se separó o se divorció?

JA: Tenemos cuarenta y tres años, no, ahorita la tengo hasta enferma. Cuarenta y tres años tenemos viviendo juntos, siete pa las de oro, y ahí lo veo. (risas)

LM: ¿Cuántos hijos tuvieron?

JA: Cinco, tres hombres y dos mujeres, que vivos todos.

LM: Don José, ¿alguna vez sintió ganas de regresar a trabajar en Estados Unidos?

JA: No, ya no, yo llené de trabajar en Estados Unidos, llené, porque fui muy matado en el trabajo allá.

LM: Y, ¿le iba bien aquí?

JA: Así es, con lo que hice de allá, ya salí bien aquí. Ya me puse a trabajar y [es]toy trabajando pa vivir.

LM: ¿Ahorita en qué trabaja?

JA: También en el comercio, tengo un comercito.

LM: ¿Ya vive aquí en la ciudad de Durango?

JA: Sí, en la Colonia José Revueltas, ahí está en la hoja.

LM: Don José, me gustaría que me dijera, ya para finalizar, ¿qué significado tiene para usted la palabra bracero?

JA: Hombre trabajador, agricultor, agricultor campesino, esa es la palabra de bracero.

LM: ¿Cómo se siente usted de que alguien lo llame bracero?

JA: Bien, porque yo fui de los que atendí ese negocio, así es de que me siento complacido de mi vida que me dijeran: “Ese es bracero”. A toda madre, porque sabía que era pelado de lana.

LM: Exacto. ¿Le da orgullo a usted?

JA: ¡Orgullo!, me siento orgulloso yo.

LM: En términos generales, podemos decir que, que lo que usted vivió allá, ¿fue muy positivo?

JA: Sí, en lo que trabajé fue positivo todo.

2do: Oiga, ¿todavía le falta mucho?

JA: No, ya.

LM: El haber sido bracero, ¿cambió su vida de alguna manera?

JA: Ey, porque fuimos muchos braceros, pero unos no supieron aprovechar. No le digo que con el dinero que estuve ahorrando, trabajé nueve años y de ahí empezó mi capital pa arriba y pa arriba y pa arriba. Gracias a Dios que supe hacerme de Monterrey codito, eso es el codo. (risas)

LM: Don José pues quiero darles las gracias por haber platicado con nosotros, por compartir con nosotros parte de su vida, sus experiencias.

JA: ¡Ándele! El gusto es para mí, porque me siento yo muy complacido de ver que así jue mi historia desde joven nuevo de diesisiete años hasta la presente, de sesenta y nueve años, de diesisiete a sesenta y nueve, ¿cómo ve?

LM: Muy bien, pues muchas gracias.

JA: Ay, pero hay que quitar esto, ande.

LM: Muchas gracias, con esto vamos a dar por terminada la entrevista.

JA: Ándele pues, que Dios lo ayude y a mí que no me olvide.

LM: Exactamente.





Fin de la entrevista

José Guadalupe Jurado Pérez

Description:

Síntesis Biográfica del Entrevistado: José Jurado nació el 10 de diciembre de 1935 en Canatlán, Durango, México; es el mayor de cuatro hermanos; empezó a ayudar a su padre en los trabajos agrícolas a muy temprana edad. Cuando tenía once años el padre abandonó a la familia y él se vio forzado a vivir con los familiares paternos; en 1951 se enlistó en el Programa Bracero y trabajó en Nuevo México y Texas en la cosecha del algodón; se dedicó a estas tareas hasta 1956.

Resumen de la Entrevista: El Sr. Jurado recuerda el cruce entre Estados Unidos y México junto a su padre, una vez del otro lado de la frontera los contrataron como mano de obra indocumentada en un campo algodonero en El Paso, Texas; después de un año, ambos decidieron enlistarse en el Programa Bracero en Chihuahua, Chihuahua, México. Describe el centro de contratación que había en dicha ciudad, el cuestionamiento por el que debieron pasar y los exámenes médicos a los que se sometieron, así como el centro de tramitación en El Paso, Texas. Trabajó como bracero entre 1951 y 1956 en Nuevo México y Texas; hace un recuento de las actividades diarias en los ranchos, cómo eran las viviendas, los muebles que les proveían y la comida que preparaban. Además explica los distintos tipos de contratos que firmaban los braceros, la duración de los mismos y sus extensiones; también cuenta cuánto les pagaban y en qué forma, así como el trato que recibían de los capataces. Se refiere además a las visitas que recibían por parte de representantes del consulado mexicano, continúa con detalles sobe cómo enviaba dinero a su familia en México, sobre la relación que tenían los braceros entre sí, los viajes que hizo a Ciudad Juárez, Chihuahua, México y a qué se dedicaban los fines de semana; finalmente explica la felicidad y el orgullo que siente por haber sido bracero.

José Guadalupe Blanco Ortega

Biographical Synopsis of Interviewee: José Blanco was born on December 12, 1923, in Canelas, Durango, México; he was formally schooled through the second grade; when he was eight years old, he left his family to work with his father; they farmed together well into his teenage years; later he married and began a family; in 1949, he decided to enroll in the bracero program; as a bracero, he worked picking cotton in New Mexico and Texas.


Summary of Interview: Mr. Blanco recalls his family, childhood, and adolescence; in 1948, he married his wife, and the following year, before the birth of their second child, he decided to enroll in the bracero program; he describes how he and a group of men walked through the mountains for three days to get to a town where they could take the train to Durango, Durango, México; from there they traveled to Chihuahua to officially begin the hiring process; he describes the entire hiring and contracting process including the medical exams and disinfecting procedures; as a bracero, he worked picking cotton in New Mexico and Texas; he explains how he picked the cotton, the wages he earned, the methods of payment, and how he was able to obtain amendments and extensions to his contracts; in addition, he tells what daily life was like on the farms including the housing and food; in general, he was treated well by his American employers; he also recalls his return trip to México; overall, he benefited greatly from the program, and he concludes that he is proud to have been a part of it.

Jesús Sierra Espinoza

Description:

Síntesis Biográfica del Entrevistado: Jesús Sierra nació el 21 de junio de 1935; creció en el seno de una familia de mineros en Durango, Durango, México; es el mayor de cinco hermanos. A temprana edad trabajó cortando piedra para ayudar a su padre; en 1956 se unió al Programa Bracero y trabajó en Arizona, California, Colorado, Nuevo México y Texas; recolectó algodón, fresas y tomates; también cosechó lechuga y betabel.

Resumen de la Entrevista: El Sr. Sierra creció en Durango, Durango, México; su padre le enseñó a trabajar la piedra; en 1956 se unió al Programa Bracero debido a dificultades económicas; desde entonces trabajó en Arizona, California, Colorado, Nuevo México y Texas. Describe el proceso de reclutamiento por el que debió pasar, los requisitos legales del programa, cómo funcionaban los centros de contratación en Chihuahua, Chihuahua, México y Empalme, Sonora, México, así como los diferentes lugares de ingreso a los Estados Unidos. Hace un recuento de su experiencia en Río Vista, un centro de procesamiento en Socorro, Texas; recuerda asimismo las primeras actividades agrícolas, cómo se distribuía el trabajo, los salarios y los contratos; también da detalles sobre las viviendas, el trato que recibían de los patrones, las relaciones entre los braceros y lo que hacían durante el fin de semana.

Jesús Rosales Ríos

Description:

Síntesis Biográfica del Entrevistado: Jesús Rosales nació el 8 de junio de 1922; creció en Durango, Durango, México; en 1956 comenzó a trabajar como bracero; se dedicó a la cosecha de uvas y a la irrigación de cultivos en California y Texas.

Resumen de la Entrevista: El Sr. Rosales recuerda la Guerra de los Cristeros cuando él tenía cuatro años; se convirtió en bracero en 1956 y cuenta de aquella época su trabajo recolectando uvas en California y algodón en Texas; también refiere cómo aprendió a irrigar los cultivos; esta tarea se convirtió en su trabajo principal. Cuenta que una vez lo internaron en el hospital y su empleador pagó por la cirugía; expresa asimismo el buen trato que recibió de sus empleadores y lo orgulloso que se siente de haber sido bracero.

Jesús Andrade Rodríguez

Nombre del entrevistado: Jesús Andrade Rodríguez
Fecha de la entrevista: 1º de febrero de 2003
Nombre del entrevistador: Laureano Martínez

Esta es una entrevista con el señor Jesús Andrade Rodríguez en la ciudad de Durango, Durango el día primero de febrero de 2003. Dirigiendo la entrevista para el Proyecto Bracero del Instituto de Historia Oral de la Universidad de Texas en El Paso, Laureano Martínez.


LM: Don Jesús, buenas tardes.

JA: Buenas tardes.

LM: Primero que nada don Jesús, quiero que me cuente, dónde y cuándo nació usted.

JA: Nací en Escamilla, Municipio de Canatlán, Durango. En el estado de Durango.

LM: ¿Cuándo fue eso?

JA: En 1930 nací yo, el 15 de septiembre de 1930.

LM: Muy bien.

JA: Así es.

LM: Cuénteme un poquito de ese lugar, ¿cómo es Escamilla?

JA: Es una hacienda que tiene ya ahorita va en los doscientos años. Una hacienda de agricultura de los hacendados de antes, nomás que cuando vino la, la lía esa del agrarismo, mi padre y mis tíos hicieron solicitud para ejido. Y se hizo ejido pero muy raquíticamente según me platicaban mis tíos, mi papá pos no lo conocí. Sembraban con bueyes que les prestaban otras personas que tenían ganado. Entonces muy pobre, entonces nosotros le hicimos también a la agricultura económicamente. Pero no alcanzábamos para mantener nostra familia y empezó a haber ese programa de que contrataciones, empezó aquí en Durango y, y ya veníamos a contratarnos.

LM: Cuénteme, ¿cómo se llamaba su papá?

JA: Juan de Dios Andrade.

LM: Y, ¿su mamá?

JA: García, Catalina Rodríguez Valdez.

LM: ¿Cuántos años tiene usted, don Jesús?

JA: Yo tengo setenta y un año[s] cumplidos.

LM: Setenta y un años. ¿Cuántos hermanos tuvo?

JA: Tengo ahorita bueno, bueno todos, aunque hayan muertos, por nomás los que haya, aunque se hayan muerto.

LM: No, no importa.

JA: Sí, sí, pos tuve, era, Maclovio, David, Leonardo, ya murió pero, ¿usted me pregunta de todos los hermanos, verdad?

LM: Sí.

JA: ¿Con todo y hermanas?, o, puros hermanos.

LM: Hermanas y hermanos.

JA: Fuimos, siete.

M Siete, y, ¿usted qué número era dentro de esos siete?

JA: Yo era de entre medio de tanto hermanas como hermanos.

LM: Era el de en medio.

JA: El de en medio, sí.

LM: Muy bien, ¿alguno de sus hermanos también fue bracero?

JA: Sí, tres.

LM: Tres de ellos.

JA: No, cuatro.

LM: ¿Cuatro?

JA: Cuatro fueron también.

LM: Mire, ¿tuvo oportunidad usted de ir a la escuela?

JA: ¿Dónde? ¿Allá o a aquí?

LM: Aquí.

JA: Sí, no, aquí, aquí yo pase al sexto, en la primaria, casi con como quien dice la estudié.

LM: Acabó la primaria, muy bien, ¿aprendió a leer bien?

JA: Sí, claro que sí.

LM: Y, ¿en dónde estaba la escuela?, ¿allí mismo?

JA: Allí mismo, ahí en, o sea que mi lugar de origen es, se llama Gomelia, Ejido Gomelia, ese es el mero punto. Y la hacienda Escamilla esta cerquita, pero como se hizo ejido se le puso Gomelia al ejido, al pueblo.

LM: Muy bien, vamos a platicar un poquito de lo que fueron las contrataciones, ¿cómo se enteró usted que había contrataciones?

JA: Pos vino alguien y me dijo, vino alguien a Durango y dijeron: “Pues están contratando”. “Bueno, y, ¿para qué?”. “Pos pa ir a trabajar a la agricultura a Estados Unidos”. Y sí, como nosotros pos éramos de rancho.

LM: Claro.

JA: Vinimos y sí y nos contrataron, nos contratamos aquí, todo el tempo que hubo contrataciones aquí nos contratamos aquí, después en Monterrey y Monterrey.

LM: Okay, vámonos a empezar un poquito por partes, ¿a que se dedicaba su papá y su mamá?

JA: A la agricultura.

LM: A la agricultura, ¿qué sembraban?

JA: Pos maíz y fríjol, poquillo ahí avena. Maíz y fríjol y avena, ¿verdad? También, todavía es lo mismo, toda hacemos lo mismo.

M ¿Todavía?

JA: Todavía.

LM: Okay, ¿cómo era la vida en aquellos años?

JA: Muy económica, muy raquítica, una vida muy raquítica.

LM: Muy dura.

JA: Sí, muy dura.

LM: Mire, ¿cuál fue su primer trabajo?, ¿se acuerda?

JA: ¿Onde? ¿Allá al otro lado?

LM: Aquí.

JA: ¿Aquí en México?

LM: Ajá.

JA: No, pos eso, primeramente sembrar, yo estaba chico, tenía que sembrar porque, porque para que no echara la vuelta mi papá, mi papá no, digo, mi hermano mayor, mi hermano mayor se llama Leonardo, si quiere apuntarlo. Casi él, casi como quien dice lo vemos como, lo veíamos ya se acabó, tiene él unos seis meses que murió. Ya de ochenta y tantos años y él era el que nos aliviano para mantenernos, yo le sembraba a él.

LM: ¿A los cuantos años empezó usted a sembrar usted?

JA: A los siete años, sí, a los siete años.

LM: Y que le pagaran aquí en Durango, en México, ¿cuál fue su primer trabajo así de paga?

JA: ¿De paga? Yo aquí nunca trabajé en Durango, aquí en la ciudad no. Allá en el rancho sí, rozando cuando ya tenía unos doce años, trabajé rozando y me pagaron, creo que me parece a la semana, creo que $10 o $12 pesos a la semana, el primer vez que trabajé que ya pude, de unos diez años.

LM: ¿A los doce años?

JA: Sí.

LM: Bueno y volviendo, ahora sí ya volvemos a lo de las contrataciones.

JA: Ándele.

LM: Me decía que, ¿cómo se entero que había contrataciones?

JA: Sí, vino alguna persona y nos dijo.

LM: ¿Usted estaba en el racho?

JA: Sí, en el rancho estaba.

LM: ¿Cuántos años tenía usted?

JA: Pos yo tenía, muy escasos cumplidos los dieciocho porque, en ese tiempo nos pedían mucho la cartilla y, y este, y no sé cómo le hice, el caso es de que nos pedían la cartilla y yo to[davía] no tenía la cartilla, y no sé cómo le hice, el caso es de que me contrate, pero ya en el segundo año, en el siguiente año ya localicé mi cartilla del Ejercito. O sea que iban allá, nos mandaban de aquí de Canatlán un instructor. Para que diera instrucción al Ejército a los…

LM: Tenían que hacer su servicio militar.

JA: Sí, nuestro servicio militar.

LM: ¿Como cuántos se vinieron con usted cuando se vino aquí a Durango a contratar?

JA: Como unos siete nos venimos.

LM: ¿De allí del mismo rancho?

JA: Sí, de ahí, entre cuñados y hermanos.

LM: Y, ¿en qué se venían?

JA: Nos veníamos en unos… Bueno a veces cuando era rápido que teníamos que estar aquí pronto, nos veníamos a caballo a Canatlán o a Nuevo Ideal y de ahí agarrábamos camión.

LM: ¿Cuánto hacían a Canatlán?

JA: Un día.

LM: Un día.

JA: Y a Nuevo Ideal.

LM: ¿A Caballo?

JA: A caballo.

LM: Y luego, de Canatlán para acá.

JA: Pos agarrábamos el camión hacía como unas siete horas, ocho desde Nuevo Ideal, por terracería, no crea que había pavimento todavía. Por terracería.

LM: Y, ¿qué comían en ese trayecto?

JA: No, no, pos a veces traíbamos [traíamos] desde allá, preparábamos lonche allá, desde allá.

LM: ¿Traían dinero?, ¿les pedían dinero?

JA: Pos no, no, dinero no, dinero muy poco, si traíamos $10 pesos yo creo era mucho, $10, 15 lo más, traíamos muy poco dinero nomás que valía más el dinero que hoy.

LM: ¿Qué alcanzaban a comprar?

JA: Así haga de cuanta que traíamos $10, $15 pesos antes, son horita $1000, unos $1500, pueden rendir igual, ¿verdad? $10, $15 pesos de antes a $1500 horita, digo yo, yo me estoy fijando que caro está la vida.

LM: Claro.

JA: Con la devaluación, ¿no?

LM: Y llegaron aquí a Durango y, ¿ya sabían a dónde ir?

JA: Sí, sí, ya sabíamos donde se fueron, las contrataciones era ahí donde es la feria, allí eran las contrataciones.

LM: Y, ¿quiénes atendían allí?, ¿mexicanos o…?

JA: Pos sí atendían aquí mexicanos, mucha gente, misma gente de aquí de Durango. Onde sí ya se entremetían los americanos era, pues aquí un poquillo en Monterrey, pero ya en el pase, ya cuando nos pasaban allá, allá eran puros americanos.

LM: O sea que de aquí a Durango ¿a dónde se iba?

JA: Nos íbamos de aquí a Durango directamente este, a ver, nos iban, nos veníamos directamente hasta Piedras Negras y nos pasaban a Eagle Pass.

LM: ¿Les daban algún documento o algo?

JA: Sí, sí, le daban a uno un papel, entonces ya ese papel lo presentaba usted en Eagle Pass y allí ya, pues ya firmaba un contrato, nomás que antes de eso teníamos que pasar la inspección esa que usted me dice.

LM: Haber cuénteme, de aquí de Durango, ¿a dónde se fue?

JA: Pos a Monterrey.

LM: A Monterrey, ¿ahí estaba el centro de contratación?

JA: De contratación, allí ya llevábamos contrato.

LM: ¿En qué año fue eso?, ¿se acuerda?

JA: Sí, pos jue como en, en 1956, [19]55.

LM: Y cuándo llegó a Monterrey se fueron los mismos siete compañeros que iban.

JA: Sí, nomás que no nos tocó suerte de irnos juntos porque algunos se contrataron primero y otros después.

LM: ¿En qué se fueron de aquí a Monterrey?

JA: Pos en camión, no, o sea que mire cuando aquí, cuando aquí hacían unas listas desde aquí. Y me parece que ya, no [es]toy seguro si, si nos echaban ya en tren me parece, pero ya íbamos como, casi ya seguros a que nos contratábamos, ¿verdad?

LM: En Monterrey…

JA: Desde aquí de Durango ya, llevaban una lista.

LM: Y, ¿cuántos días estuvo en Monterrey para conseguir el contrato?

JA: Nos estuvimos como ocho días.

LM: Y, ¿dónde dormía?

JA: Pos ahí por ahí, económicamente pos no traíamos para hotel, dormíamos por ahí con personas que tenían jacalillos, que vendían comidilla y les pedíamos permiso. No, sí, daban chanza.

LM: ¿Llevaban dinerito para…?

JA: Sí, sí, pos tendíamos estos, cartones o algo para dormir, sufriendo mucho. Desde que veníamos a contratarnos y que íbamos a Monterrey era sufrir, no crea usted que era, era comodidad o paseo, no, íbamos sufriendo, para poder ir allá.

LM: ¿Qué llevaban de ropa?

JA: Pos cuando mucho un cambio más llevábamos en una bolsita algo, los que levábamos puestos y otro cambiecito cuando mucho.

LM: Allí en Monterrey en ese centro de contratación, ¿qué les pedían o qué?

JA: No pos en la lista de aquí de Durango. Y, batallar pa que la lista la aceptaran ahí en Monterrey.

LM: ¿Había exámenes médicos ahí?

JA: No, ahí no había exámenes, pos sí había, a veces había, pero onde, onde estaba más duro el examen era allá con los americanos.

LM: ¿De ahí de Monterrey a dónde se fue?

JA: A Piedras Negras.

LM: A Piedras Negras.

JA: Eagle Pass.

LM: Eagle Pass.

JA: A Eagle Pass, Eagle Pass, ¿así se llama?, sí Eagle Pass, sí, allí es onde sí ya sabíamos con qué patrón íbamos porque ya íbamos a que estado íbamos. De ahí me fui yo varias veces a Michigan y varias veces directamente hasta Montana.

LM: ¿Llegaron a Piedras Negras y de ahí cruzaron la frontera?

JA: Sí, de ahí a Eagle Pass, está cerquita de la frontera.

LM: ¿Ahí había algún centro de…?

JA: Ahí había un centro de, un centro de examen onde, ahí es donde nos examinaban.

LM: ¿Cuántas…?

JA: Hasta sangre nos sacaban.

LM: ¿Cuántas gentes habría en ese centro?

JA: Había muchas de todos los estados de México, Chihuahua, de muchos estados había gente de… ¿Sabe de dónde había más gente? De Michoacán viera como había gente, mucha gente de Michoacán.

LM: De ahí de Monterrey, dice que se fueron en tren o en autobús a la…

JA: Sí, no, nos echaron en el tren.

LM: En el tren.

JA: Donde agarrábamos traila [tráiler], a que nos echaran en traila era de Eagle Pass para allá.

LM: Y, ¿ese tren cómo era?, ¿era tren de pasajeros?

JA: No, no, era tren carguero, no era de pasajeros.

LM: Y, ¿los echaban en las cajas?

JA: Sí, en las… Carros, así sin asientos, si nomás en bolsa, si no llevaba asientos.

LM: Y, ¿que comían?, ¿les daban qué comer?

JA: No, no, pos nos daban un, si acaso un dulcecillo al salir y pos llevaba uno, se paraba uno en la estación a donde el tren se paraba pos a comprar ahí con las gorderías allí lo que podía uno.

LM: ¿Ustedes hacían el gasto?

JA: Sí, sí, pos nosotros y ya en donde sí no hacíamos gasto es de Eagle Pass para allá. Ya se comprometía el patrón o, o la compañía americana que solicitábamos. Yo no sé, de ahí para allá sí nos daban lonche, ¿no le digo que a algunos pos no nos caían los lonches que nos daban?

LM: Cuénteme cuántos días estuvo allí en Eagle Pass.

JA: No, ahí estuvimos poquito, cuando mucho estaba uno un día, un día y medio y luego salía uno. Ahí no estaba uno mucho.

LM: ¿Cómo era ese examen médico?

JA: Pos este, tenía que pasar uno por [d]on[de] [es]taba un examen médico como estas mesas y tenían que según ellos como son muy delicados ellos, para que no pasara una infección. Por ejemplo, la piorrea, por ejemplo la… Bueno estoy hablando con usted que es hombre igual que yo, ¿verdad? Que no llevara uno como unos animales que les nombran aquí chatos, ¿verdad? ¿Sí ha oído usted decir de eso, verdad? Que no llevara uno todo eso…

LM: Enfermedades venéreas y todo eso…

JA: Sí, todo eso examinaban, por eso yo creo los gabachos son, son asuntos de ellos, ¿verdad? Pero nos sacaban sangre también, también la sangre. Eso era lo que no me caía a mí porque, se iba uno debilón y luego le sacaban. Y luego después la negociaban. Sacaban mucho, le decíamos: “Bueno, bueno, y, ¿pa que sacan tanta?”.

LM: ¿Cuánto sacaban?

JA: Pos sacaban unos frasquitos así, sí siempre sacaban, como un cuartito o póngale que menos, pero no crea que hace sentir a uno muy bien. No se sentía uno muy bien.

LM: ¿Había inconformidad allí de los compañeros?

JA: Pos sí, y, ¿qué ganábamos? Porque todo al que le sacaban sangre y que pasaba la tesis, que la sangre que le examinaban, que estaba bien se iba. Muy pocos lo tenían, eran de unos cien uno.

LM: ¿Eran médicos americanos?

JA: Yo creo sí, pero yo no sé si contribuirían a mexicanos también, pero sí eran americanos los que estaban ahí.

LM: ¿Y los trataban bien o eran…?

JA: No, sí, sí nos trataban bien.

LM: Qué bueno.

JA: Nomás eso, ¿verdad? Que nos sacaban sangre era lo que no me gustaba.

LM: Inyecciones, ¿también?

JA: No, no pos al que… Inyecciones no nos pusieron, pa que voy a decir.

LM: ¿Alguna especie de insecticida o desinfectante?

JA: Ah, sí, sí, sí echaban.

LM: Y, ¿qué les echaban?

JA: Sí echaban. Pos no, yo no sé, olía feo como ese de, de avión que conocemos aquí, sí olía feo sería, pensarían que… Bueno a la mejor tenían razón porque en aquel tiempo que estábamos muy (ininteligible) a lo mejor uno que otro, sí llevaban su cabeza llena de piojillo, ¿verdad? Digo yo.

LM: Claro.

JA: A lo mejor sí está bien, digo. Yo no, yo no le digo que no estaba bien, tuvo bien eso, ¿verdad? Desinfectaban, pos a lo mejor hasta a unos les haría bien y luego duraba uno hasta ocho días en Monterrey y usted cree si no tenía uno pos se acostaba uno cercas, se le podían pegar a otros.

LM: Claro.

JA: Tuvo bien eso, ¿no? No, eso está bien, yo no le tomo mal eso. Lo que sí le tomo mal es que, que, que tenía que… Había mucho médicos. Con unos tenía que empinarse uno y verle atrás. Bueno, buscarían, ¿cómo se llama esa enfermedad?

LM: ¿Almorranas?

JA: Almorranas, eso han de haber buscando, eso anduvieron buscando.

(entrevista interrumpida)

LM: Continuamos con la entrevista. Sí, me decía de lo que usted veía mal.

JA: Sí, o sea que esa, ese examen médico, este sería por ley de ellos o no sé, pero, pero sí, a lo mejor algunos sí podían haber salido uno que otro con almorranas, no sé yo, no le voy a decir. Pero sí, lo que sí supe yo: “Pos que a julano no, no, no pasó”. Pero según esto le encontraban en la sangre como tuberculosa, así alguna cosa. Y sí regresaban de cien, pue[de]que regresaban uno o dos, sí regresaban personas, regresaban.

LM: Pero, ¿ustedes sí se sentían…?

JA: No, no, nosotros estábamos sanos, bueno o sea que pos hacíamos todo el examen que es lo que yo digo que este, por qué el gobierno de aquí no pondría unos médicos mexicanos para que estuvieran vigilando que no nos, que no nos…Bueno, pos estaban violando las leyes estas... ¿Las de cómo se dice? Las leyes, esas de humani… ¿Este cómo se llaman? ¡Derechos humanos! O, ¿no se le hace a usted que estaban fuera de los derechos humanos? Digo yo, ¿verdad? Eso estoy diciendo.

LM: Claro y después de allí de ese proceso, ¿les tomaban radiografías también?

JA: También.

LM: ¿De qué partes del cuerpo?

JA: Sí pos del corazón, de que salga alta, todo eso sí.

LM: ¿Qué les preguntaban?

JA: No, no, pos en inglés, que, que (ininteligible) un americano.

LM: Las manos, ¿no las revisaban?

JA: No, sí, sí, las manos sí, pero pos fíjese, buscarían secretarios o algo pero pos puro trabajador, ¿verdad?

LM: Claro.

JA: Gruesa de trabajo. No, sí, había uno ahí que: “A ver la mano”. Le hacían así. Está bien”.

LM: Muy bien y de ahí ya, ¿a dónde lo mandaron?

JA: No, ya cuando ya pasábamos eso, de allá al contrato, entonces ya de allí salía el camión a donde iba uno, al estado que le tocaba. Michigan, Montana, pero, bueno eso eran de las primeras contrataciones ya después el que cumplía allá, nos daban una miquita, fíjate. El que cumplía, entonces después el americano… Por ejemplo yo tenía un patrón y si le gustó mi trabajo en el otro año me procuraban.

LM: Claro.

JA: Decían: “Los de las micas”. Y nombraban allí, no pos esos pesados, o sea, los mismos patrones nos buscaban y nos contratábamos de volada.

LM: ¿Cuántos años tenía usted cuando su primer contratación?

JA: No, pos dieciocho, sí le digo que tenía yo dieciocho años.

LM: Y, ¿en que trabajó la primera vez?

JA: La primera vez trabajé este, en aquí en, en, en Texas en Lobica [Lubbock], Texas en algodón, piscando algodón.

LM: ¿Por cuánto tiempo le dieron su contrato?

JA: Por cuarenta días, por cuarenta días.

LM: ¿Era el tiempo que daban?

JA: Sí, daban, así les daban, ya si renovaba uno cuando regresaba usted de Eagle Pass, si quería otra vez trabajar ahí, sabía si había trabajo y si quería renovar de nuevo, como yo varias, varia veces que renové. Llegué a renovar yo hasta Nuevo México también.

LM: ¿Cuánto le pagaban en…?

JA: No me acuerdo, no me acuerdo, era por libras.

LM: Por libras.

JA: Por libras, sí.

LM: Y, ¿sabía usted ya cómo piscar el algodón o allí aprendió?

JA: Sí, sí yo piscaba hasta setecientas o ochocientas libras. Y un hermano mío piscaba mil, el mayor.

LM: Mire, este…

JA: Sí, sí era bueno para piscar yo.

LM: Qué bueno. ¿Como cuántas gentes había trabajando ahí?

JA: Pos había varias, o sea que este, como ahí en, en donde le estoy platicando en Lobica, sí había varias porque daban una pisca y quedaba mucho algodón chico y uno no abría y le nombraban el pule, tenía uno que meter ya todo. Le daban a uno guantes y sobarle a la mata desde arriba hasta abajo, echarla al costal, es decir pira… Que piscaba, el que piscaba mil de algodón piscado, dos mil en eso, yo piscaba mil ochocientas, mil seiscientas.

LM: Mire, ¿alguien le dijo a usted cuanto le iban a pagar, o no?

JA: ¿Cuándo?

LM: ¿Sabían cuándo llegaban?

JA: No, no sabíamos hasta que llegábamos qué a tanto la libra. Sí, había el pesador, pesadora ahí en, en la cabecera donde vaciaba uno en la traila [trailer]. Había pesadora ahí, anotaban lo que pesaba y uno también anotaba, ¿verdad? Anotaba el pesador y uno también para ver cómo salía el día que pagaban.

LM: ¿Los patrones hablaban inglés o hablaban español?

JA: Sí, tenían un intérprete ellos. En la pesa era un tejano, que era mexicano, y hablaba español y ingles, era el que… Porque pa decirnos algunos que piscaban mal, pa decirles digo, pos decía el patrón que no están piscando.

LM: Y, ¿cómo se portaban ahí los compañeros?, ¿se llevaban bien entre ustedes?

JA: Como quiénes, ¿oiga?

LM: Los demás, desde el patrón, el mayordomo…

JA: No, no, pos el patrón como no hablaba inglés, él se dirigía con el intérprete. Él no, no hablaba, entonces le decía lo que teníamos que hacer, él era el que nos decía: “Oigan pos dice que están piscando mal”. Que esto que lo otro, ¿verdad?

LM: Y, ¿el intérprete cómo los trataba a ustedes?

JA: No, no, bien, bien, el mismo interprete era el pesador, era el pesador. Yo creo él tenía un sueldo, creo yo.

LM: Platíqueme para que los que no sabemos, ¿cómo era la pisca del algodón?, ¿qué hacían?

JA: Ah, no, no, pos sacarla del, del capullo y tiene cuatro, tiene cuatro o cinco espinas. El capullo de abre. Y luego el algodón queda un poquito salido, hay que piscarlo con muy buen tanteo, hay que tener muy buena táctica. Para, para hacer liviano, para piscar mucho necesita usted [a]livianarse.

LM: Y, ¿dónde lo echaban?

JA: En un saco largo, como de unos dos metros, tres metros.

LM: Y, ¿ese lo iban cargando?

JA: No, no, arrastrándolo de la cintura y aquí tenía, aquí tenía unas agarraderas como un delantal. Y se lo amarra uno y la boca la tenía aquí, pero por en medio de las piernas, tenía aquí. Y tenía que estirarle, irle piscando, estirarle, cuándo ya ve uno que estaba muy pesado pues ya decidía voy a echarle ahí. Lo amarraba uno y se lo echaba uno en el lomo.

LM: ¿Estaban largos los surcos?

JA: Sí, sí estaban largos.

LM: ¿Qué tan largos?

JA: Pos había unos hasta de trescientos metros de cuatrocientos metros.

LM: ¿A qué horas empezaban a trabajar?

JA: Pos a las ocho nos llevaban los mismos patrones, nos llevaban hasta eso. A la labor a piscar y nos traían.

LM: Y, ¿a qué horas acababan?

JA: Teníamos que llevar el lonche, no, pos eran ocho horas.

LM: Ocho.

JA: Hasta eso trabajábamos nomás las ocho horas, lo que hiciera cada quien en las ocho horas.

LM: ¿Dónde vivían, don?

JA: En, en el, cerca de, en otro rancho y, y a veces había también siembra pero acabábamos esa siembra y ya nos llevaban más lejos onde tenían más agricultura ellos.

LM: Cuénteme, cómo era el lugar donde dormían, donde ustedes vivían.

JA: No, pos eran unas camas como era ese, hasta tres camas así, personales, ¿verdad? Sí.

LM: ¿Empalmadas?

JA: Sí, empalmadas.

LM: ¿Literas?

JA: Como ese librero, el librero. Tava [todavía] debe de haber, ¿verdad?, por ahí, ¿verdad?, así dormíamos.

LM: ¿Tenían colchón?

JA: Sí, sí tenían.

LM: ¿Entonces sí dormían a gusto?

JA: Sí, no, sí, sí dormían a gusto.

LM: Baños, ¿tenían baños?

JA: Sí, sí había una… Allí había una parte que había baños, para bañarse uno y, y no, de servicio no me acuerdo pero para bañarse uno sí se bañaban.

LM: Y para bañarse y rasurase y todo eso, ¿cómo le hacían?

JA: No, pos compraba uno espejito o… Y se bañaba uno ahí en, en, sí posen el baño y porque es que, según la gente que había allí, como nosotros nos iban… Como por ejemplo, un patrón pedía unos diez o quince, ya ese tenía que tener pa meter las quince personas y ya tenía que llevarlas a una casa donde tuviera todo el servicio, ¿verdad?, baño y todo.

LM: ¿En qué época más o menos es en la que se pisca el algodón?

JA: En septiembre.

LM: En septiembre, entonces les tocaba a veces la época de frío.

JA: No, no, no, casi tiempo de frio ya terminábamos el contrato, o sea que los contratos los firmábamos en mayo y trabajaba uno mayo y junio y julio, o sea que, pero, pero como en Michigan o en Montana se trataba de, del betabel. Como, como antes que tuvieran en, convenio los mexicanos de exportar azúcar. El betabel hacía azúcar, los americanos lo hacían azúcar con el betabel.

LM: Con el betabel…

JA: Por eso ocupaban braceros, para cultivar el betabel, ese se da como camote, matotas así.

LM: Después de ese primer contrato del algodón, ¿qué hizo usted?, ¿qué hacían cuando se acababa el contrato?

JA: No, este, nos, a veces el patrón alguno que quedaba, que estaba retrasado nos pedía prestados a otro. Y si ta tenía tiempo, sí nos prestaba, íbamos, íbamos pa… Ellos tenían su convenio ahí, íbamos y cuando ya terminaba nos mandaban a Eagle Pass, aquí a las Piedras Negras y allí era donde renovaba uno contrato que lleva uno en septiembre al algodón a Nuevo México, a Texas.

LM: Cuándo se acabo su contrato, ¿usted a dónde lo mandaron, o a dónde se fue? El primero…

JA: Pos me jui allá a Texas.

LM: A Texas.

JA: Y el segundo a Nuevo México.

LM: Y cuando lo mandaron a Texas, ¿en qué lo mandaron o cómo se fue?

JA: No, pos nos mandaron de ahí de Eagle Pass en camión, como le digo.

LM: Y a Eagle Pass, ¿cómo se fue?

JA: ¿Mande?

LM: De la granja a Eagle Pass, ¿cómo?

JA: ¿De onde?

LM: Del rancho, del…

JA: Del rancho, de, no, ellos nos mandaron. Ellos nos mandaron aquí a Eagle Pass, también en camiones. De los mismos trailers, sí.

LM: ¿Y ahí?

JA: Y ahí nos entregaban, era como, era una concentración yo creo hay del gobierno, tenían… Y ahí decían el que quiera contratarse, sí hay, a tal parte.

LM: ¿Ahí les daban un nuevo contrato?

JA: Nuevo contrato.

LM: ¿No tenían que salir a México?

JA: No, no, ahí mismo, ahí mismo firmaba otro nuevo contrato, por otros cuarenta días, nunca nos dieron un contrato pasado de cuarenta días, puros de cuarenta días. Nunca nos dieron un contrato…

LM: Y, ¿de ahí a dónde se fueron?, ¿Nuevo México?

JA: Nuevo México.

LM: Y, ¿en qué trabajo ahí en Nuevo México?

JA: En algodón, piscando algodón.

LM: En el algodón, ¿en ese mismo año?

JA: Ese mismo.

LM: ¿Cuántos trabajadores había en ese rancho en Nuevo México?

JA: Pos sí había, o sea que cada, cada, cada ranchero se llevaba los que necesitaba. Nosotros nos juimos veinte de ahí de Eagle Pass que le pidió él, pero como se necesitaban más iban dejando que según lo lejos ya decían: “Pos estamos frente a Nuevo México, pos bájense”. Y tenían que irse. En un año me tocó hasta Kansas City.

LM: De ahí en en ese centro de recepción donde los concentraban, ¿se acuerda cómo era? Platíqueme como era.

JA: ¿Ahí en Eagle Pass?

LM: ¿Cómo era?

JA: Sí, pos era un, era un corral grande y tenían todos los servicios, onde bañarse uno, hasta eso.

LM: ¿Había camas?

JA: Sí, había camas, sí.

LM: ¿Algunos duraban tiempo ahí?

JA: Sí, pos no, no crea que mucho porque ahí en, en unos quince días el, el, los patrones que, que llevaban a reenganchar gente ahí sabían si encontraban, pa lo único que no, única parte que casi no querían ir es pal Valle Imperial.

LM: ¿Por qué?

JA: Porque está muy caluroso allá. Ya hasta se [desadataban] deshidrataban allá, no querían ir para allá, el Valle Imperial es pa el lado de Arizona, pa allá.

LM: ¿Había secretarias ahí en ese centro?

JA: Sí, sí pos pa hacer los contratos y todo eso.

LM: ¿Como cuántas gentes trabajarían allí?

JA: Como unas cincuenta o más. Bueno cuando era el negocio en mayo. Ya en septiembre que ya veníamos de vuelta, ya eran menos, había menos empleados. Porque ya era menos la gente que llegaba, porque había mucha gente que no, no, no quería llegar allá a Eagle Pass, pedían su pase directamente a El Paso o a Piedras Negras pa irse a México. El que no pensaba renovar ni llegaba allá a Eagle Pass.

LM: Cuénteme de ahí de la pisca del algodón, ¿a dónde más se fue?

JA: Pos de la pisca del algodón nos juimos a, no la pisca del algodón era el último. Yo donde tuve siempre los contratos los firmaba en Eagle Pass en mayo y trabajaba mayo, junio, y julio y agosto, cuatro meses. Entonces cuando venía que me contrataba pa el algodón ya era en septiembre. Y en septiembre era cuando mucho dos meses, septiembre y octubre, que venía el frío. .

LM: Cuénteme, cuando le pagaban, ¿cómo le pagaban?, ¿en cheque o…?

JA: Me pagaba en cheque.

LM: En cheque, ¿cada cuándo les pagaban?

JA: No pos nos pagaban cada, pos creo que cada quince días, o cada semana, ahí así no le puedo asegurar mucho pero sí, sí nos pagaban.

LM: Y, ¿dónde cambiaron el cheque?

JA: Pos nos llevaban al pueblo a cambiarlo, había una parte donde lo cambiaba uno.

LM: ¿Se acuerda cómo se llamaba ese pueblo?

JA: Pos oiga, allá cuando estuve en Michigan se llamaba Saginaw, Michigan, digamos un pueblo grande, más grande que Durango, grande el pueblo.

LM: ¿Qué día iban en…?

JA: Saginaw, Michigan, pos íbamos los sábados ahí cuando teníamos chanza. Sí, grande ese pueblo.

LM: Era grande y, ¿cómo se portaba la gente ahí en el pueblo con ustedes?

JA: No, bien, había poco mexicano, si viera, casi no había.

LM: Más bien americano.

JA: Puro americano y negro, sí veíamos de a montón.

LM: ¿Hablaban español algunos?

JA: No.

LM: ¿En las tiendas o…?

JA: No, no.

LM: ¿Cómo le hacían?

JA: No, pos a veces cuando iba nuestro intérprete era él que nos llevaba. Y sí nos interpretaba.

LM: ¿Mandaba dinero usted a su casa?

JA: Sí, pos para eso íbamos al rancho, al pueblo más grande, pa cambiar el cheque y mandarle a nuestra gente.

LM: ¿Cuánto le cobraban por enviar dinero, se acuerda?

JA: No me acuerdo, pero sí, sí nos daban una copiecita y, y puede que tenga allá en mi, en mi casa tengo unos talones de cheques y unas, unos papelillos donde, que le dejan a uno, ¿verdad? Pa si el dinero no llega regresarle, no, siempre llegaba el dinero.

LM: Siempre llegaba, ¿en qué se divertían cuando no trabajaban?

JA: No, pos casi, casi nunca dejábamos de trabajar. Bueno, cuando llovía que decíamos pos que está muy llovido o que esta un día o dos, pos no, ahí lavando uno su ropa y, y preparándose el lonche, o a lo mejor mañana podíamos trabajar.

LM: Y de la comida ¿tenían cocinero?

JA: No, no, nosotros nos la hacíamos siempre.

LM: ¿Ustedes se cocinaban?

JA: Nosotros mismos, pura tortilla de harina.

LM: ¿Qué comían?

JA: Pos sí, pos comíamos papas, chile, un día creo íbamos a la marqueta se trae pos uno que otro pedacillo de carne cuando tenía uno ganas, sí, no sí, comíamos más o menos no crea usted que…

LM: Qué bueno.

JA: Porque sí, pos el trabajo era durón.

LM: Muy bien, cuénteme en qué más trabajo, cuántas veces se contrató usted.

JA: Como unas diez veces.

LM: Diez veces, cuénteme después de estar ahí en Nuevo México y en Texas a dónde más se fue.

JA: Pos jui a Montana y a Michigan y a Kansas City.

LM: ¿Qué hizo en Montana?

JA: En Montana este, el betabel, en el betabel, en el betabel este, ¿cómo le nombran? Nos daban unos azadoncitos así cortitos. Este, pues le nombran como, lo siembran a chorro, ¿verdad? Lo nombran como, como irlo separando de a una pura mata de esta distancia. De un pie más o menos de retirado, para lo que creciera el camote, ¿verdad?, que diera chanza, desahije.

LM: El desahije.

JA: Sí, con una mano tenía que ir usted rebanando el, quitando, tumbando la mata que sobraba para dejar el espacio de tan largo así. Y con y con otra tenía que ir uste viendo muy bien el ojo para no dejar de a dos porque no admitían dejar de dos, porque sí dejaba uno de dos, crecían para abajo las dos y se enredaban, se daban vuelta y como iban enanchando, la más grande vencía a la más chica. Y tenía que quedar uno, una pura mata, pero le dábamos dos pasadas, le dábamos la primera y después otra, para terminar que la que se quedó. Como cuando lo empezábamos estaba así chiquito a desahijar y cuando ya estaba más grandecito otra, era la segunda, ahí nos pagaban por acre, a $18 dólares el acre.

LM: Dieciocho dólares el acre.

JA: El acre, por acre.

LM: Y, ¿cuánto sacaba más o menos?

JA: No, pos yo sacaba, pos a veces un acre, un acre, nos decían más o menos porque iban, el gobierno mandaba señores a recibir eso, ¿verdad?, con unas aparatitos que tenían ruedita y que tenían como especie de cinta y iban marcando. Unos seis, ocho surcos, largos, ¿verdad?, de unos trescientos, cuatrocientos metros, unos doce surcos era más o menos un acre, lo ubicaban, ¿verdad?, lo largo y luego lo ubicaban, era un acre. No cualquiera hacía un acre, no cualquiera.

LM: ¿Ese acre lo hacía por día?

JA: Por día, un acre, eran $18 pesos.

LM: Entonces sí le salía el chequecito.

JA: Sí, más o menos, sí.

LM: Qué bueno.

JA: Bueno, eso fue, le estoy diciendo que en Montana, ¿verdad?

LM: Ajá.

JA: En Michigan.

LM: A ver vamos a seguir en Montana, ¿en qué año fue eso en Montana?

JA: Sí, pos fue como el [19]58, por ahí.

LM: Ah okay, ¿qué le hacían a ese betabel después de que…? Nomás es lo limpiaban, el desahije.

JA: Sí, no lo limpiábamos, le dábamos dos limpiadas. Era primera y segunda, entonces al último si nos quedaba yerbilla nos ponían ya desyerbar, pero ya con azadón largo, ya el betabel estaba casi de la altura de esta mesa, con las hojotas grandes así.

LM: Muy bien.

JA: Ya era la última limpia, pero ya esa, sí no la pagaron por acre pero, por acre, pero muy barata, a $6 dólares el acre.

LM: ¿Cómo fue que usted se fue a Montana?, ¿usted escogió irse a Montana?

JA: No, no, es que, es que este, yo quería saber partes más lejos. Yo pedí.

LM: Usted pidió, y, ¿sí les hacían caso? Si usted pedía irse…

JA: Sí, porque como había algunos que no querían ir lejos y yo sí, sí me gustaba a mí ir lejos.

LM: Y, ¿en qué lo…?, ¿de ahí de Eagle Pass fue?

JA: Sí, de Eagle Pass nos fuimos en camión.

LM: Y, ¿en qué lo mandaron a Montana?

JA: En el tráiler que le digo. Sí, bueno le estoy, le estoy echando mentiras, bueno no mentiras, sí jui, a Montana jui como dos o tres veces. En una de las veces nos echaron, yo creo necesitaban el trabajo, nos echaron en avión.

LM: ¿En avión?

JA: Ey, así, en un avión viejo.

LM: Mire.

JA: Que según en avión.

LM: ¿No le daba miedo subirse al avión?

JA: No, no, no.

LM: ¿Fue la primera vez que se subió a un avión?

JA: Sí, fue la primera vez que me subí a un avión, todavía me dio más miedo cuando juimos a Michigan, nos pasaron un lago en, en este, en un barco.

LM: En un barco.

JA: Ta no, me gustó mejor el avión que el barco.

LM: ¿Le gustaba?

JA: Mejor el avión que el barco.

LM: Ajá.

JA: El barco no me gustó.

LM: Cuénteme de Michigan, ¿qué fueron a hacer a Michigan?

JA: Juimos a, a este al, al trabajo del pepino, el pepino.

LM: ¿Cómo es eso del pepino?

JA: El pepino es como, como se da como el chilacayote, no, como sandía, pero es chiquito, ese es chiquito, ¿sí ha visto usted? Usted tiene que haber visto allá en El Paso embotado? Hay uno desde, el número uno es chiquito, ese hasta tiene azúcar.
Ese le echan azúcar, el número dos es más grandecito y el número tres ya casi no entra, ese ya va pa fuera y ahí nos daban tres sur… Bueno, nos daban tres sur, tres surcos por semana pero largos como de setecientos metros. Teníamos que revisarlos a que, a que no se quedara un pepinito así chiquito. Porque en tres días crecen de volada.

LM: Claro.

JA: Es en septiembre eso.

LM: ¿Eso fue en septiembre?

JA: Septiembre.

LM: ¿En qué año? Y, ¿estaba grande el rancho ahí donde…?

JA: Sí, taba grande, nomás que de ahí nos, nos destruí… O sea que nos distribuyeron y nosotros estábamos cerquita donde estaba una embotadora de pepino, trabajé también en la embotadora yo.

LM: Cuénteme ese viaje en barco, ¿cómo fue?

JA: Eso fue acá pa Michigan, fue cuando fui.

LM: En Michigan, ¿dónde agarraron el barco, se acuerda?

JA: Sí, lo andábamos, ¿onde fue? No me acuerdo muy bien, pero me parece en Saginaw, Michigan, Saginaw, Michigan.

LM: ¿Cuántos iban?, ¿cuántos trabajadores?

JA: Pos iban, pos ahí metieron muchos, todo lo que le cupo al barco, no me acuerdo cuantos.

LM: ¿Era barco de pasajeros?

JA: Sí, yo creo era de pasajeros, porque cuando llegamos allá, subieron todos los braceros contados, ¿verdad? Y cuando llegaron allá, les faltó uno.

LM: ¿Les faltó uno?

JA: Les faltó uno.

LM: Y, ¿ese dónde quedó?

JA: Estaban muy asustados, creían que se había ahogado. Y, ¿dónde cree que estuviera?

LM: ¿Dónde?

JA: Le pusimos una regañada, iba allá con el que… Allá en la vela, allá tiene sus escalones, se iba con otro allá.

LM: ¿Estaba bonito Michigan? ¿Le gustó Michigan?

JA: Me gustó mucho Michigan, inclusive tengo unas fotos ahí, ahí.

LM: ¿Cómo era? Vamos a hacer una pausa.

(entrevista interrumpida)

LM: Continuamos con la entrevista del señor Jesús. A ver Don Jesús, ¿dónde nos quedamos? Cuénteme, ya después de que llegaron a Michigan, ¿qué hicieron?, ¿a dónde los llevaron?

JA: No, pos nos llevaron al rancho dónde íbamos a trabajar.

LM: ¿Ahí durmieron también?, ¿les dieron casa, les dieron…?

JA: Sí, o sea que ahí en esa concentración donde nos llevaron, ahí cuando bajamos del barco, nos llevaron ahí y nos dieron de comer lonches, lonchecitos y todo eso, ¿verdad? Entonces ahí en la mañana jueron los patrones por la gente que a distribuirlos, ¿verdad?, cada quien donde le tocó. Entonces yo digo que nos llevaron en avión porque se les estaba pasando el pepino. Y luego tenían, tenían una fábrica de esas, embotadora de pepino. Que yo llegué a trabajar también en la embotadora.

LM: ¿Cómo se portaban los patrones con ustedes?

JA: Bien, esa gente de allá, entre más lejos, era si viera que buenas personas, la gente de allá de la más malona era la de aquí de Texas, de Nuevo México, todo eso. Pero aquella gente del norte, porque allá le estoy platicando Michigan y este en Michigan estábamos colindando con Canadá porque había dinero canadiense. Yo traje unos dólares de Canadá, de allá.

LM: ¿Cuánto le pagaban allá?, ¿se acuerda?

JA: Sí, nos pagaban por libra.

LM: Por libra.

JA: El pepino, pero no me acuerdo el precio pero yo me llegué a ganar $25 dólares en un día.

LM: Que era bastante dinero.

JA: Era bastante dinero.

LM: ¿Cuánto tiempo duró ahí en el pepino?

JA: En el pepino, hasta que se terminó, pos todo, todo septiembre, pos un mes, póngale como un mes. Cuando ya se acabó la pisca, dijeron: “El que quiera trabajar, hay trabajo aquí en la embotadora de pepino”. “No”, dije, “sí, yo, yo trabajo”. O todos los que iban conmigo trabajábamos todos en la embotadora.

LM: La embotadora. Y, ¿cómo era el trabajo ahí en la embotadora?

JA: Pos había muchas americanas seleccionando el pepino y a nosotros en el trabajo más pesado, ¿verdad?, por ejemplo, es cargando costales y, y echando a, a las… porque es por bandas, ¿verdad? Echa uno, era como la apartadora de manzanas, que hay aquí. Y va caminando y luego ahí, entonces ya, hubo unas… Seleccionan a unas muchachas y otras están embotando según la, el número del pepino, el chiquito es el, el número uno es chiquito. Lo están echando en unos frascos y luego lo, le echan el líquido que llevan. Eso, hay uno que lleva azúcar, agua azucarada, entonces tienen unas, unos, una especie como, como un tanque y, y tiene unas canastillas de fierro que ahí le echan este, muchos botes, ¿verdad? Tienen otros botes de lámina y ahí echan los frascos, entonces tienen su termómetro, ¿verdad? El calor que necesita, entonces ya, entonces le digo, yo trabajé en eso, bajando, bajando las canastas llenas de pepino. Y luego subiendo, algunas con el aire que sube uno, se quiebran, ¿verdad?, o lo los coge uno por medio de rondanilla, una cosa así.

LM: ¿Cómo era ese lugar? Platíqueme de la fábrica.

JA: Está bien ese lugar, es como era el rastro aquí, ¿no ha ido aquí a Durango al rastro? Haga de cuenta.

LM: Ajá.

JA: Por arriba de ese movimiento, pa acá y pa allá.

LM: Entonces, ¿ahí convivían ya con americanos en el trabajo diario?

JA: Sí, en el trabajo, sí, nomás que este, yo en aquel tiempo como, como uno no estaba impuesto, usábamos botas, yo tenía unas botas grandes hasta acá hasta arriba.

LM: ¿Vaqueras?

JA: Sí, no, no, botas de hule, porque también andábamos a andar entre el agua. Entonces yo, no sé dieron cuenta ellos y yo me enfadé, o sea que se me pusieron los pies muy feos, por el calor de la bota y luego se me metía agua y luego el agua tiene como vinagre del, del que le echan al, la substancia para que se curta el pepino, ¿verdad?, y cocerlo.

LM: ¿Eso era en la fábrica?

JA: En la embotadora, embotadora. Entonces una de las veces como yo ahí trabajaba que dije: “Ahora no llevo las botas”. Y ya me enfadé y me puse mis huaraches. Huaraches de tres agujeros. Y de rancho, porque yo los llevaba.

LM: ¿Cómo son esos huaraches?

JA: Son de tres agujeros.

LM: Para los que no los conocen.

JA: Sí mire, enséñeme ese papelito, ese.

LM: A ver, platíqueme nomas así.

JA: No, pa pintárselo. El huarache así, la forma del pie. Así es el pie, así, tiene aquí, tiene aquí en donde le mete uno correa y aquí.

LM: ¿Para el dedo gordo?

JA: Para el dedo gordo, en medio del dedo gordo, aquí.

LM: Y a los lados.

JA: Y aquí, aquí va la correa y luego se amarra y yo traía huaraches y como se quebraron varios frascos en el tiempo que yo estuve trabajando. Entonces como andaba yo, tenía que ir para allá y para acá. Entonces se me, un talón me rajó un vidrio también con todo y huarache. Estaban yo creo todos los vidrios muy, me rajó el talón con todo y huarache y me llegó a la sangre pero como la agua era, estaba el agua revuelta con vinagre a mí no me dolía. Pero, pero el hilito de sangre salió allá onde las muchachas estaban apartando y hicieron un escandalazo, los americanos, no, pos que quien y que, que estaban especulando. Hasta que vino el mayordomo y dijo: “A ver tú, ven”. Pues luego luego vio y dijo: “¡Ah!”, dijo, “y, ¿pa qué te pones?”. “No”, le digo “pues es que enfado lo otro, y pero ya”. Yo ya tenía buena rajadilla pos…

LM: Oiga, y, ¿había médico ahí?

JA: Sí, lo luego me llevaron, me llevaron con el médico inmediatamente.

LM: Y, ¿ese día ya no trabajó?

JA: Ya no trabajé, me dieron orden de que tres días no trabajara pero me iban a, a pagar, ¿verdad?

LM: ¿Sí le pagaban?

JA: Y sí me pagaron.

LM: Mire, qué bien.

JA: Y el médico muy rústico, los médicos eso sí, también no me gustó, no me durmió el pie ni nada, ni el talón. Me cerraron a fuerzas dos enfermeras así porque ya tenía yo abierta la piel, ya pos si jue como una, buen pedacillo como una media pulgada y me cocieron.

LM: Y le cocieron, ¿le pusieron anestesia y todo?

JA: No, no me pusieron, es lo que le digo que es lo que no me gustó, sí me dolía.

LM: Claro.

JA: ¡Las puntadas me dolían más que la cortada!

LM: Pues sí.

JA: Ey y ya dijeron que: “Usted no trabajar por una semana”.

LM: En esa época usted todavía vivía ahí en las barracas o, ¿dónde vivía cuando trabajaba en la embotadora?

JA: No, no, no teníamos, teníamos, teníamos casa.

LM: ¿Cómo era esa casa?

JA: No, unas casas más o menos, pos casas antiguonas, que ellos ya dejaban pero, sí tenían sus, ¿no le digo que tenían camas así?

LM: ¿Tenían su baño?

JA: Sí, tenían su baño, todo, servicios, todo bien, ¿verdad?

LM: Y ellos, se todo…

JA: Y luego las estufas que nos daban eran de gas y ellos ni luz, ni gas, todo pagaban ellos. Nosotros nomás es la comida, es todo.

LM: Todo les pagaban.

JA: Todo pagaban.

LM: ¿Taba a gusto usted ahí?

JA: Sí estábamos a gusto.

LM: Mire, qué bien, ¿cuánto tiempo duró trabajando ahí en esa embotadora?

JA: Algunos quince días, después de que se acabo la pisca. Como el 15 de octubre ya, ya dijeron pos que ya no había trabajo y nos venimos a Eagle Pass y ya no hubo modo de renovar otra vez y ya me vine pa México.

LM: ¿En que se regresaron a Eagle Pass?

JA: Nos mandaron ellos en, en otro tráiler.

LM: ¿En otro tráiler?, ¿en una caja?

JA: Sí.

LM: ¿Cuánto hicieron?

JA: Pero cuando juimos si nos llevaron en avión, sí te digo, pero ya pa regreso yo creo ya salía más caro y ya no.

LM: Y, ¿quién pagó ese viaje?

JA: No, pos el gobierno, no sé la verdad, no.

LM: Y, ¿cómo era el tráiler?, descríbamelo. ¿Cuántas horas hicieron en ese tráiler?

JA: Hicieron muchas horas.

LM: ¿Cómo cuantas?

JA: Como tres días, como más de setenta y dos horas.

LM: ¿Parados ahí?

JA: Pos sentados y parados, sí, porque traíba asientos. Pero muy forzados, muy oprimidos.

LM: Y, ¿qué comían en ese?, ¿les daban de qué comer?

JA: Sí, cada chofer que iba, yo creo llevaba orden, compraba un viaje [de] lonches, contaba, ¿verdad?, cada quien su lonche.

LM: ¿Estaba buena la comida?

JA: Pos no muy buena, pos ahí lo que le gustaba a uno, no le gustaba a otro y ahí cambiábamos: “Oye pos no me gusta esto, cámbiamelo”. Y así nos la llevábamos.

LM: ¿Muy cansado esos tres días?

JA: Sí, sí, sí, muy cansado.

LM: Y llegaron a Eagle Pass.

JA: Sí, a Eagle Pass, sí.

LM: Y, ¿ahí qué hicieron?

JA: Pos ahí ya no hubo contrato, ya nos venimos, ya no tuvo… Pero nos estuvimos ya le digo mayo, junio, julio, agosto, septiembre y octubre.

LM: ¿Le tocó frío allá en Michigan?

JA: Sí, pos ya, allá, ya en octubre ya hacía frío ya, allá es frío, allá.

LM: Y, ¿cómo le hacían con el frío?, ¿llevaba, compraban, les daban ropa?

JA: No, no, tenían calefacción, no.

LM: ¿Pero en las fábricas les daban ropa?

JA: Sí, sí, ropa apropiada, sí, ¿no le digo que hasta botas dan?

LM: O, ¿ustedes las compraban?

JA: No, nos daban ellos.

LM: Qué bueno, muy bien.

JA: Nomás que nos las cobraban, nos las descontaban. Pero nos las traíamos, ¿verdad? Nos las traíamos.

LM: Muy bien, cuénteme de ahí de Eagle Pass ya para regresarse, ¿le pidieron algún documento?, ¿le dieron alguna mica?

JA: No, no, no, ¡Ah sí nos dieron mica!, todos los que cumplimos los dos contratos, tres contratos nos dieron mica.

LM: ¿Cómo eran esas micas?

JA: Unas miquitas así, así, así como esta que ve aquí y que tiene mica es esta, ¿sí es mica esta?

LM: Ajá.

JA: Como esta.

LM: Y, ¿qué les decían?

JA: Como esta, exactamente como esta.

LM: ¿Qué les decían de…?

JA: “No, pos esta se las damos al que cumple”, nos dijeron. Pero nos dijeron acá en, en Eagle Pass fue donde nos dijeron: “Estas, ustedes, si otro año vienen, a la mejor al patrón sí le gustó el trabajo los solicita”. Sí, sí nos solicitaban, a mí me solicitaron dos años en Montana.

LM: Cuando ustedes terminaban ahí, ¿qué les decían los patrones?, ¿ya que se fueran o les ofrecían más trabajo?

JA: No, no, ya de enero ya no había porque se venía el frío ya.

LM: Pero, ¿les hacían oferta para la próxima temporada?

JA: Pos sí, a algunos sí hablaban con el intérprete y les decían, sí.

LM: Y usted ya puede decir que, ¿cómo puede decir usted que lo trataron allá en los Estados Unidos?

JA: Pues a mí, más o menos, yo no puedo decir que me trataron mal, a mí me trataron bien.

LM: Qué bueno, la gente y los… Oiga, y de La Migra, ¿le tocó ver algo a usted algo de La Migra allá?

JA: ¿Cómo?

LM: En Migración de los que andaban, alguna experiencia que le hayan pedido sus documentos o algo.

JA: ¿A mí? No.

LM: ¿No se oía La Migra? No…

JA: No, no, casi no se oía, no, no se oía. O sea que en aquél tiempo como estaban muy lejos esos estados, no veía usted mexicano, puro tejano. Que iban también, inmigraban de Texas a los trabajos allá, claro yo creo estaba mejor pagado allá, ¿verdad?

LM: Claro, ¿conoció usted chicanos?

JA: Sí, es, es que le digo que, que acá en, en Saginaw, Michigan, ese amigo, el intérprete, ese sí nos alivianaba, o sea, cuando menos nos decía: “Vamos allá, no más me dan pa gas pal carro”. “Vámonos pues”.

LM: ¿Cómo se portaba él?

JA: Bien, bien.

LM: Qué bueno, ¿hizo amigos usted allá?

JA: Pos ese, ese y otro chicano. Otro chicano, que juimos a un, a un día de, pos yo creo que era un, un cumpleaños de, de algún niño o bautismo, o yo no sé que era, nos invitó. Y la sorpresa que llevamos, que, que, este, muy comedores, nos apuntaron en una mesa, con casi una paleta de un borrego. Grande estaba así, yo creo barbacoa, ¿quién sabe qué sería?

LM: ¿Taba bueno?

JA: Sí estaba bueno, pero yo no me comí ni la mitad, pues era mucha. (risas) Pero a gusto sí, esos amigos teníamos.

LM: ¿Llegó usted a ahorrar algún dinero de lo que estuvo allá?

JA: Sí, no, aquí en, bueno, ya para venirme cuando ya se estaba cumpliendo sí, sí ahorrábamos cuando ya nos íbamos a venir. Pos unos $600 dólares no le voy a decir que tanto, $1000 dólares nunca ahorré yo pa allá, pues yo mandaba.

LM: Claro.

JA: Pos unos $500, $600 dólares.

LM: ¿Cada cuándo le mandaba a su familia?

JA: Cada mes.

LM: Cada mes.

JA: Cada mes.

LM: Este y lo que ahorró, ¿dónde lo guardaba?

JA: No, no, pos fíjese que eso, pos lo guardaba uno por ahí y luego como teníamos ahí, estábamos muy bien con, bueno pos muy controlados nosotros, ¿verdad?, ahí todo, ¿verdad? Entonces sí nos decía ese tejano que abriéramos cuenta en el banco pero no quisimos porque dijimos: “Qué tal si este mismo nos tranzea”. Y no, no quisimos, porque él nos decía que nos llevaba al banco, dijimos: “No, no, es que ya lo mandamos a México”, le decíamos.

LM: ¿Se lo guardaban por ahí?, ¿aprendió usted algo inglés?

JA: Poquillo, nomás a pedir café y cerveza nomas. (risa)

LM: ¿Se echaban un que otro traguito?

JA: Uno que otro sí.

LM: ¿Cuándo?

JA: Pos a veces, por ahí cada quince días, en el sábado o en el domingo.

LM: ¿Dónde?, ¿ahí en la granja o se iban al pueblo?

JA: No, íbamos al pueblo. Bueno, en Montana había una parte que se llama Nam… Que se llama, este, ¿cómo se llama? Harding, Harding, querrá decir Jardín yo no sé, en Montana.

LM: Okay.

JA: Cerquita de la capital de Montana.

LM: Muy bien.

JA: ¿Sabe usted cómo se llama la capital de Montana?

LM: Sí.

JA: ¿Cómo se llama?

LM: Dígame, cuénteme, ¿cómo era el lugar de ahí donde se iban a tomar las cervezas?

JA: Harding, era un pueblito chico.

LM: No, no pero el… ¿Era un restaurante, era una cantina?

JA: No, no era, era cantina.

LM: ¿Era una cantina?

JA: Era cantina.

LM: Y, ¿ahí iban muchos braceros?

JA: Sí, no, no iba mucho americano y ahí me encontré el único, me encontré a un mojao [mojado] que tenía veinte años allá. Conocido de acá de mi rancho.

LM: ¿El cantinero hablaba español?

JA: Casi no, pero el mojado ese si viera como hablaba, pues tenía veinte años acá en Montana. Y nos lo encontramos, yo ya ni lo conocía, a mi me conoció. “Quihúbole, quihúbole”. Y yo le dije: “Bueno, ¿cómo andas tú?”. “No”, dijo, “yo ando de mojado”.

LM: ¿Era de Durango él?

JA: Era de aquí de Durango.

LM: Cuénteme, ¿a qué horas llegaban ahí a tomarse un que otro trago?

JA: No, pos nosotros cuando íbamos a, los sábados íbamos a comprar comida y la hora de, como andábamos juntos era nomás una hora cuando mucho, tomábamos hay unos dos tanditas cada uno y ya vámonos. Y el que tenía ganas… “No, no, vamos a la marqueta y llevábamos pa tomar allá”. Es que no nos gustaba acá, sí llevaban algunos pa tomar allá. Yo casi no, yo hasta la presente yo ni fumo ni tomo, casi.

LM: Qué bueno, ¿alguna vez tuvo algún problema?

JA: No.

LM: Cuando estuvo por allá, ¿algún disgusto con algún compañero?

JA: Nunca.

LM: ¿Se ayudaban mucho los compañeros, los braceros?

JA: Sí.

LM: Mire qué bien, este, vamos a ver, ¿en su día de descanso que hacía? ¿En el domingo? El sábado iban a comprar…

JA: Pos a lo mejor nos bañábamos en agua, que alguna canal o algo, íbamos a bañarnos.

LM: ¿Jugaban a algo?

JA: Sí, no, ahí, pos ahí al dominó, teníamos dominó ahí, a algunos que sí les gustaba la baraja jugaban, pero a mí a no, a mí no.

LM: Qué bueno, pues ya, ya vamos a…

JA: A terminar.

LM: Sí, quiero que me diga después de que usted se regresó a México, ¿qué hizo, aquí, en que trabajo aquí en México?

JA: No, pos seguíamos en la agricultura misma. Por ejemplo, cuando nos regresábamos a fines de septiembre, todavía alcanzábamos jale acá, que cruzaron maíz y cuando no helaba en octubre, pos todavía alcanzábamos también trabajito. Y en seguida levantar la pastura lo que nuestra labores daban, porque hay veces que nos veníamos, y hay dejábamos sembrado algo de cultivar, ya mandábamos la feria, ya le decíamos a la señora de la familia: “Pos manden a segundar”. Algunas personas que se quedan. Como mandábamos dinero y ya acababan de beneficiar, cuando veníamos, teníamos nuestra cosechita para seguir trabajando.

LM: ¿Cuál fue la trabajada más larga que usted dio por allá?, ¿cuántos meses?

JA: Esos que le cuento, mayo, junio, julio, agosto, septiembre, octubre, seis meses fue lo más.

LM: Seis meses, y, ¿luego venía? ¿Cuántos se estaba por acá?

JA: Pos nos tábamos, por ejemplo octubre, noviembre, diciembre y enero y febrero y marzo, abril, por siete meses, en mayo otra vez a contratar, nos estábamos siete meses acá.

LM: Ya cuando regresó, ¿alguna vez se le volvió a ocurrir irse a trabajar o algo?, ¿no le quedaron ganas?

JA: ¿Cuándo?, ¿cuando ya se acabo la construcción? No, a mí no me quedaron ganas de ir de ilegal no, no me gustó a mí. Porque decía yo, ya ves como hay muchos, ni han vuelto, ni… O sea que les ha ido muy mal a muchos.

LM: Claro.

JA: A mí ilegal nunca, no me gustó.

LM: Muy bien, entonces, ¿cuál fue el último lugar dónde usted trabajo allá?

JA: ¿Yo? En Kansas City.

LM: En Kansas City, ¿qué hacía en Kansas City?

JA: Piscar también, algodón.

LM: Y ya cuando regresó, ¿cómo se regresó hasta a Durango?, cuénteme.

JA: No, pos nos regresaron a onde mismo, aquí a la contratación. Y de ahí, pos ya de ahí nos venimos nosotros a Piedras Negras, al [El] Paso ahí o Piedras Negras.

LM: ¿A la contratación ellos le pagaban el viaje?

JA: No, nosotros nos contratábamos en Monterrey.

LM: Sí.

JA: Y pagábamos viaje para allá todo y de allá para acá nos entregaban en la contratación desde Eagle Pass y de ahí para acá pos veníamos nosotros.

LM: Ya por su cuenta.

JA: Sí, por nuestra cuenta.

LM: Y, ¿en qué se regresó a Durango?

JA: No, pos agarré un autobús de ahí, de Eagle Pass.

LM: ¿Cuánto le cobraron, se acuerda?

JA: No, no me acuerdo.

LM: ¿Traía centavitos?

JA: Sí, traía como $300, $400 dólares.

LM: ¿Se regresó con algún compañero o venía solo?

JA: Sí, no, ya traía yo, traía un compañero de camino.

LM: ¡Ah! Qué bien, quiero que me platique, en qué siente usted que benefició su vida el haber sido bracero.

JA: Pos uh, como taba la muy… La crisis muy económica acá con nosotros. Sí, sí benefició mi vida porque la última vez que fui yo, compré unas tres vaquitas yo y me producieron [produjeron] y todavía tengo unas diez vaquitas aquí de eso.

LM: ¡Ah, qué bien!, ¿qué significa para usted el termino bracero?

JA: ¿Que qué significa, de se acabó?

LM: No, no el término de que alguien hable de los braceros, de que alguien le diga a usted que fue bracero, ¿usted qué siente?

JA: No, no, pos no siento mal porque, porque nos alivianamos, nos ayudamos, ¿verdad? Yo, yo sé que por ahí dicen que pa Carolina del Norte van todavía. Oigo yo decir por hay, ¿verdad?, quien sabe si será cierto, ¿sí será cierto?, sí van, ¿verdad?

LM: No sé la verdad, pero…

JA: Pa Carolina.

LM: ¿Todavía va gente?

JA: Es otra clase de bracero. Creo ya les piden pasaporte. Y también, yo no sé si hagan contrato, pero piden pasaporte para poder pasar.

LM: En términos generales, ¿usted cree que es positivo o es negativo el haber sido bracero?

JA: No, bueno nosotros, yo decimos, como nosotros teníamos nuestra vida acá muy económicamente, ¿verdad?, nuestros ingresos, ¿verdad?, dinero. Nosotros sí nos gustó, ¿verdad?, ¿pa qué voy a decir que no? Porque nos alivianamos un poquito.

LM: Qué bueno, ¿el haber sido bracero cambió su vida de alguna manera?

JA: Sí, porque yo, tenía un hijo estudiando yo, en ese tiempo, que ahorita el chamaco tiene cuarenta y un años, es ingeniero y cuando yo iba para allá estaba internado él aquí en Ciudad Guadalupe, ¿Guadalupe es que…?

LM: ¿Aguilera?

JA: No, no, Coahuila, es un internado ahí, ya ve como les nombran y luego ya estudió hay. Y luego ya regresó y hizo una petición para aquí en Pasajes, aquí pasando Torreón, ahí hizo un examen entre cuatro mil niños. Y dieron cuatrocientas becas y él fue agraciado, hizo bien la prueba y se jue a Chapingo, México, es ingeniero.

LM: ¡Ah! Mire, qué bien, entonces con lo que usted trabajo él…

JA: Trabajé…

LM: Él pudo estudiar.

JA: Pudo estudiar y luego yo de allá él me encargaba, porque él es grandote. Mi familia, mi esposa es grandota. Y les decían de familia más crecida, ta grande y, y le gustaban mucho los pantalones Levi’s de allá y yo le traía hasta dos, tres pares de pantalones.

LM: Mire, qué bien.

JA: Y ya yo se los regalaba.

LM: Muy bien.

JA: Y él, pos le echó ganas a la escuela.

LM: Qué bueno, qué bueno, me…

JA: Es ingeniero agropecuario, está bien ahorita, nada más que está en Nayarit, está en Nayarit, él vive a gusto.

LM: Qué bueno.

JA: Con su trabajo.

LM: Pues algo más que nos quiera comentar ya para…

JA: ¿Para cerrar ya?

LM: Para cerrar este…

JA: No, pos yo, yo lo que sí le digo es que, este, que aquí la señorita que puso en los papeles, algo puso hay. ¿Sí sabe lo que ponen al último?

LM: No.

JA: Sí, le puso ahí que si, que si yo este, sentía, como lo que me acaba de preguntar usted que, que si, que yo veía bien que hubiera contrataciones. No yo digo que sí, que está bien porque legalmente va uno y a la mejor el siguiente beneficio nos llega, qué bueno porque nos damos otra alivianadita, ¿verdad?

LM: Claro.

JA: Porque la crisis económica aquí en México está muy dura.

LM: Así es.

JA: Y entonces, yo si, lo poquito que nos den, pienso yo meterlo al banco y, y tener un recuerdo mientras vivo yo.

LM: Qué bueno.

JA: Para que me produzca un poquito más o a ver lo que se pueda sí.

LM: Don Jesús, pos muchas gracias. Quiero agradecerle mucho…

JA: Igualmente yo.

LM: El que nos haya compartido sus experiencias y sus memorias, le damos las gracias por esta oportunidad que nos dio.

JA: Igualmente yo le agradezco que a la mejor tenga oportunidad ya yo de ir a ver su museo, quien sabe cuándo, ¿cuándo estará listo?, o, ¿ya está?

LM: No, está en proyecto todavía, pero algún día va a estar y…

JA: Bueno, a lo mejor informamos con usted pa ir a dar una vuelta.

LM: Para que…

JA: ¿Va a estar en El Paso, verdad?

LM: Sí.

JA: Si.

LM: Para que le diga usted a su familia y…

JA: Yo les voy a platicar mi familia, a mi hijo…

LM: Bueno.

JA: A mi hijo este que es ingeniero, pos él tiene su pasaporte, cada año va él, le voy a decir: “Llegue ahí a El Paso y busque el museo y a ver que ve de mí, ¿verdad?

LM: Muchas gracias.

JA: Gracias.

LM: Hasta luego.





Fin de la entrevista

Javier García Robles

Biographical Synopsis of Interviewee: Javier García was born on May 23, 1937, in Estación Progreso, Durango, México; when he was eight years old, he began farming and working in the fields; the financial hardships he experienced during the 1950s led him to enroll in the bracero program in 1957; as a bracero, he worked in California picking and packaging tomatoes.


Summary of Interview: Mr. García briefly recalls his family, childhood, and adolescence; in 1957, during his first year of marriage, he found himself out of work, and he decided to enroll in the bracero program; in order to begin the hiring process, he had to take a bus from Durango, Durango, to Guadalajara, Jalisco, México, and from there to the border; he details the various procedures of the hiring process at the contracting center in Guadalajara and the reception center in El Centro, California, as well as the medical examinations he underwent; as a bracero, he worked in California picking and packaging tomatoes; in addition, he describes what daily life was like for braceros on the farms, including work, wages, payments, contract extensions and amendments, housing, food, their weekend outings, and how they were treated by their American employers; he comments that the quality of the food was extremely poor, and they were also served very small portions; following his description of what his life was like after having worked as a bracero, he concludes that he is proud to have been part of the program because it benefited him greatly.